Antonio Dubé Herdugo finaliza el modelado en barro del relieve del monumento en el que reposarán los restos mortales de Dubé de Luque junto a la Virgen de la Soledad

La Junta de Gobierno de la Hermandad de los Servitas, en el Cabildo de oficiales celebrado en junio de 2020 aprobó por unanimidad la construcción de un pequeño monumento para que reposen los restos mortales de Antonio Dubé de Luque, inmortal imaginero hermano de la corporación hispalense, fallecido el 7 de noviembre de 2019. Hace tan solo unos minutos, la corporación hispalense acaba de anunciar que Antonio Dubé Herdugo ha finalizado el modelado en barro para su posterior fundición en bronce, del relieve donde descansará los restos de Dubé de Luque.

El monumento, que será situado junto al altar de María Santísima de la Soledad, será construido a partir de una cuestación popular que servirá para sufragarlo y facilitar a hermanos y conocidos que puedan adherirse al mismo. En este sentido la Hermandad y su Junta de Gobierno han abierto la misma realizando una aportación generosa ofreciendo al resto de interesados hacer aportaciones a partir de la cifra simbólica de 20 €. 

El 23 de diciembre de 1943 nacía en Sevilla el insigne escultor Antonio Dubé de Luque. Ya con corta edad nacieron en él los impulsos artísticos infundidos por su padre, bebiendo además de la enseñanza artística de los pintores Juan Miguel Sánchez, Eduardo Acosta y Miguel Pérez Aguilera, así como del escultor Manuel Echegoyán. Aunque estudió pintura en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, su inquietud le llevaba más allá del lienzo, descubriendo en la gubia la tercera dimensión del arte.

Sus primeros trabajos recayeron en la restauración del anterior grupo escultórico de La Cena de Sevilla y el retallado y modelado de la Virgen de la Soledad en 1968, titular de la hermandad de los Servitas de Sevilla, labor que también le fue encomendada para las dolorosas de la Candelaria y de los Ángeles, igualmente de Sevilla.

Dentro de su obra, hay unos ojos en Sevilla a los que Dubé supo dar el color del cielo hispalense en primavera, ese mismo tono del traje de los seises que bailan ante la Inmaculada Concepción de María. Esa mirada da vida y fe a un barrio que crece junto a su cofradía, y no es otra que la de Santa María de Consolación, Madre de la Iglesia, titular mariana de la sevillana hermandad de la Sed que tallara en 1969.

«A la imagen de la Virgen hay que hablarle, mientras que cuando se está componiendo la imagen de Cristo, lo que se espera es que sea Él quien hable y que diga cómo quiere ser interpretado», afirmó una vez Dubé de Luque. En todas sus tallas cristíferas encontramos un sentimiento común que da un carácter único a su obra. Es esa mirada que enfoca hacia el interior del alma, trascendental momento que conjuga el pensamiento de un futuro alentador con el dolor de su presente: la Pasión.

Quería a sus obras como hijos, añorando aquellas que envíaba lejos y que probablemente no volviese a ver, aunque las seguía por los medios de comunicación y las redes sociales. La competencia no le preocupaba en absoluto puesto que, según palabras del autor, en esto no hay maestría, la experiencia es un grado siempre que se mantenga la misma inquietud e ilusión del que está comenzando.

La obra de Antonio Dubé traspasa la escultura religiosa. También en pintura ha realizado retratos, bodegones, paisajes, miniados y cartelería. En este ámbito, destaca el lienzo que presidió el altar erigido en Sevilla en 1982 para la beatificación de Sor Ángela de la Cruz.

Pero su obra también pasa por haber sido cartelista en la Coronación Canónica de la Virgen de la Encarnación y en el XXV aniversario fundacional de la hermandad de la Sed de Sevilla. También ha realizado la portada de boletines de la hermandad servita, de la que es hermano. Pero el más célebre de todos estos encargos fue la elaboración del cartel de la Semana Santa de 2012 de Sevilla. También pintó el cartel de la Esperanza de Triana de 2014. Ha diseñado igualmente una urna para el Cristo Yacente del Santo Entierro de Sevilla, así como pasos de misterio, palio y enseres, destacando el manto de la Virgen de la Soledad de los Servitas en 2003. 

De este modo, su amplio currículum artístico se extiende por toda Andalucía, Extremadura, Cataluña o las Islas Canarias, llegando incluso a las Américas, donde realizó para Ecuador una copia de la Virgen de la Esperanza Macarena. Entre otros premios y distinciones, en 2016 recibió el Olivo de Plata de la hermandad de la Redención de Sevilla. “Tengo muchas ganas de seguir trabajando”, tal y como sentenció en una entrevista en Pasión en Sevilla la pasada Cuaresma de 2017.