Galería | Santa Marta, la imagen de Sebastián Santos que une la gloria de Betania y el drama de la Pasión sevillana

La Hermandad de Santa Marta celebra la festividad de su titular con una talla excepcional que refleja la maestría del imaginero onubense y su capacidad para condensar en una misma obra la devoción letífica y el carácter penitencial

Cada 29 de julio, Sevilla vuelve su mirada hacia la figura de Santa Marta, cuya festividad litúrgica convierte esta jornada en una cita señalada dentro del calendario devocional de la ciudad. La corporación hispalense rinde culto a una imagen que, por su extraordinaria calidad artística y por la profunda carga espiritual que transmite, ocupa un lugar destacado entre las grandes obras de la imaginería cofrade sevillana.

La propia historia de la Hermandad de Santa Marta recoge uno de los episodios más singulares vinculados a la creación de esta imagen. Cuando la primera Junta de Gobierno de la corporación decidió encargar al imaginero Sebastián Santos la ejecución de la efigie de la Santa, incluyó en el contrato una condición que marcaría para siempre la concepción de la obra: “Que pueda salir en gloria y pasión”.

Una imagen concebida para la devoción y para el misterio penitencial

Aquella premisa fue interpretada por Sebastián Santos con una extraordinaria sensibilidad artística, dando forma a una escultura capaz de responder a una doble finalidad. La talla muestra en su conjunto una belleza serena y equilibrada, en la que conviven la cercanía espiritual de Santa Marta junto al Redentor en la intimidad del hogar de Betania y la dimensión dramática que adquiriría posteriormente al incorporarse al misterio de la Pasión.

El imaginero consiguió plasmar en la misma obra dos vertientes aparentemente contrapuestas, pero perfectamente armonizadas: la representación de una santa cercana a la piedad popular, destinada a recibir veneración en un contexto glorioso, y la presencia de un personaje integrado en el fúnebre Misterio de la Pasión que la Hermandad aspiraba a configurar.

La capacidad de Sebastián Santos para dotar a la imagen de esta versatilidad constituye una de las grandes virtudes de la pieza, convirtiéndola en un ejemplo sobresaliente de cómo el arte sacro puede transmitir diferentes matices espirituales sin perder unidad estética.

La maestría escultórica de Sebastián Santos en una obra de profunda expresividad

La imagen de Santa Marta representa una de las muestras más significativas del talento del escultor, que evidenció en ella su dominio técnico y su capacidad para abordar con solvencia distintas temáticas dentro de la imaginería religiosa. La talla, concebida como una imagen hagiográfica de vestir, destaca por la delicadeza de su modelado y por la expresividad contenida de sus rasgos.

El rostro de la Santa revela un trabajo minucioso, con una mirada firme y penetrante, junto a la característica nariz de raíz hebraica que imprime personalidad a la fisonomía. El conjunto queda enmarcado por el cabello oscuro, recogido tras las orejas, reforzando la sobriedad y naturalidad de la representación.

Cada elemento de la escultura participa de una cuidada narración simbólica. Las manos, con las uñas desgastadas, evocan el esfuerzo del servicio doméstico al que tradicionalmente se asocia la figura de Marta de Betania. Los pies, cubiertos con sandalias, sugieren un caminar humilde por los caminos de Judea siguiendo al Redentor, acompañándolo hasta el último momento y hasta el Sepulcro.

Un patrimonio artístico que vuelve a contemplarse a través de la fotografía

Con motivo de esta jornada dedicada a Santa Marta, la imagen vuelve a situarse en el centro de la atención de los devotos y amantes del patrimonio cofrade sevillano. Una obra en la que Sebastián Santos condensó espiritualidad, belleza y profundidad teológica, convirtiéndola en una referencia imprescindible dentro de la Semana Santa de Sevilla.

Nuestro compañero Benito Álvarez acudió a la presencia de la venerada imagen para dejar constancia gráfica de esta fecha tan significativa mediante un cuidado reportaje fotográfico que permite contemplar la riqueza artística y devocional de una de las grandes creaciones de la imaginería contemporánea sevillana.