El Obispado de Jerez ha denegado los traslados de vuelta de las Imágenes de las hermandades que montan altares en el recorrido del Corpus, tal y como han adelantado nuestros compañeros de Cofrademanía. Según el mismo medio ya se venía deslumbrado este desenlace: «alguien avisó hace ya muchos meses, que tarde o temprano acabarían las vacas gordas y éstas se han extinguido quizás antes de lo que muchos pensaban. Es la vieja historia de siempre. Cuando hacemos falta nos buscan y nos dan y nos alegran los oídos con lisonjas que nos hacen engordar, pero cuando ya va funcionando la maquinita, los cariños se deshacen con la misma facilidad con la que el hielo se funde cuando vuelven las calores».
El Obispado jerezano sí ha autorizado los traslados de ida, no así los de vuelta, por lo que las entidades deberían tener un plan alternativo, llámese vehículos, para el regreso hasta su sede canónica, una vez finalice la procesión; no así los pasos, que podrán ser trasladados a costaleros. Las Hermandades del Perdón, la Redención y la Buena Muerte ya tenían elaborado el dispositivo tanto de ida como de vuelta con sus traslados, dispositivos que se verán alterados por la nueva orden de Palacio.
Esta decisión ha causado cierto revuelo en la ciudad jerezana, en la que incluso cofrades opinan que las hermandades afectadas deberían también suprimir los traslados de ida y el montaje de los altares. Otros cofrades entienden que esta decisión minimiza la grandeza de la que ha de ser la procesión más importante del año, que ha visto reducido el número de altares que se disponen al paso de Su Divina Majestad y que, paulatinamente, parece ir perdiendo interés entre la ciudadanía. Una tendencia a la que que contribuyen ciertas decisiones difícilmente entendibles.





