Un sábado lleno de emoción y de miradas al cielo granadino, tuvo lugar una jornada histórica en la ciudad nazarí de Granada. La llegada a la ciudad de la Alhambra, estaba llena de angosturas tanto a nivel de transporte cómo meteorológico. Expectativas creadas a nivel cofrade por poder contemplar otra Semana Santa en octubre y disfrutar de ella.
Después de degustar unas viandas en una taberna cofrade, mi mujer y yo, partimos hacia el epicentro neurálgico donde iba a tener aquella manifestación popular y cofrade. Es clarividente que el arte religioso que sale en forma de procesión mueve a un turismo cofrade magnifico.
Así pasadas las 16:00h se empezaba a ver el movimiento cofrade por las calles de Granada. Músicos perfectamente ataviados, costaleros con sus trajes de faena, cofrades acicalados para disfrutar de una jornada única y extraordinaria y los cofrades visitantes dando una vitalidad y colorido por cada uno de los rincones y plazas, malagueños, ciudad realeños, sevillanos, almerienses, jiennenses, cordobeses…
Así pudimos observar la talla impresionante del Stmo. Cristo de San Agustín en su altitud y sus pies la belleza de su Nadre, la Virgen de la Consolación, una dolorosa impresionante de Dubé de Luque.
Hubo un rato que la lluvia hizo presencia de una manera importante, bienvenida sea, pero que a los presentes nos causo momentos de incertidumbre. Importante fue ver cómo los cuerpos de sanidad montaban un espacio por si hubiese que atender a alguien en caso de emergencia sanitaria.
Nos llego la noticia, por parte, de compañeros de Gente de Paz, de la zona que se retrasaba en media hora, el horario de salida. Mientras, dónde cada uno pudo resguardarse de la lluvia se iniciaban diálogos de dónde era cada uno de los conversantes y se concluía con la clara afirmación, que el movimiento cofrade, se mueve buscando otras latitudes que conocer.
De fondo se escuchaba el inicio de algún tambor junto a un pasacalles de alguna banda, el movimiento era esclarecedor de que todo estaba a punto y algunos cofrades noveles corrían a ver esa banda.
Un grupo de jóvenes cofrades de Almería, de la hermandad del Nazareno, vendían pulseras de tela, para así conseguir ese ansiado presupuesto para algún proyecto para su hermandad.
Los que consiguieron una silla se dispusieron en el recorrido oficial de ubicaron porque la noticia de la abertura de la puerta de la Catedral de Granada hizo que muchos rompieran a aplaudir ese momento tan esperado.
Y como no podía ser de forma y manera tras la banda que abrió el cortejo, llegó el canasto dorado donde Jesús, a lomos de una “boriquilla” realizaba la Entrada en la Jerusalén nazarí. El sol no quiso perderse ese momento y nos acompañó hasta la hora de su puesta en torno a las 19:35h.
El cortejo nos dejó momentos espléndidos llenos de emoción, con algún que otro retraso cómo era de preveer, ante la concentración de los pasos a la salida del recorrido oficial.
En este lugar se iniciaban los recorridos de vuelta y a cada uno de ellos se les unían, sus respectivas bandas, a excepción de los pasos de palio que si llevaron sones cofrades en todo el recorrido. La Esperanza, cerró el cortejo y con ello el tramo común para todas y así los grupos cofrades se movían en auténticas mareas.
Disfrutamos con la Entrada de Jerusalén con la Banda de CC y TT de la Centuria Macarena. La Sagrada Cena, un misterio impresionante de talla con un paso caoba a los sones de la Banda de CC y TT de la Victoria. Oración en el huerto, con otro canasto impresionante dorado a los sones de la Banda de CC y TT Coronación de Espinas, de Córdoba, su puesta en escena fue simplemente fantástica.
Jesús de la Paciencia a los sones de la madre y maestra, la A. M. Santa María Magdalena de Arahal. Jesús de la Sentencia con la Banda de CC y TT Cristo de la Elevación de Campo de Criptana. Tras ellos el primer palio de la Virgen de los Dolores con su propia banda.
Jesús del Rescate con su Agrupación Musical, El Señor del Trabajo acompañado por la A. M. de Ntra. Sra. de las Angustias de Alcalá la Real de Jaén. Jesús de la Pasión, en su coqueto y precioso paso dorado e iluminado con candelabros arbóreos con la A. M. de la Estrella.
Jesús de las Tres Caídas en su paso dorado y acompañado por la Banda de CC y TT Gran Poder de Granada. El segundo palio con María Stma. del Sacromonte con la banda de música de las Golondrinas de Vélez (Málaga) con su peculiar palio morado y cobre. Tras Ella, el impresionante misterio de Jesús Despojado con su propia Banda de CC y TT, con su canasto en desarrollo.
Continuaba la comitiva con Jesús de la Meditación a los sones de la Banda de CC y TT del Carmen de Almería. Otra joya el paso con la imagen del Cristo de la Expiración a los sones de su Banda de la Expiración. Tras Él, dando su último aliento de vida el Cristo de la Lanzada a los sones inconfundibles y trianeros de las Tres Caídas.
La Reina del Albaicin, la Virgen de la Aurora con su palio blanco, nos dejó esa delicatesen en el paladar a los sones de la Banda de San Isidro de Armilla. Tras Ella, el imponente crucificado de los Salesianos con acordes del Despojado de Jaén. El Cristo de los Favores emergía en la noche con el acompañamiento musical de Pasión de Linares.
Ya estaba acabando el cortejo con la Soledad de San Jerónimo, el Señor Resucitado con otro paso dorado precioso a los sones de la A. M. de la Salud de los Gitanos de Sevilla y para acabar la Virgen de la Esperanza, con su palio verde y con una luz preciosa de su candelería, donde el regusto por el buen trabajo se acentuaba a los sones de la Banda de música del Viso del Alcor.
Jesús de la Humildad, conocido popularmente como La Cañilla, estuvo brillantemente acompañado por su A.M. Dulce Nombre de Jesús, dejando momentos de una dulzura exquisita en el caminar.
Quedaban aún emociones por ver y vivir, en nuestro traslado al descanso, pasamos delante de Ella, Ntra. Sra. de las Angustias, imagen fundamental en la vida de los granadinos. Al contemplarla allí en lo alto de su altar me vinieron a la memoria, reminiscencias de mis antepasados, mi abuelo materno en aquella foto antigua de familia con el cuadro rústico y tosco del marco, pero con la inconfundible imagen de Ntra. Sra. de las Angustias.
En nuestro caminar al Zaidín, volvimos a disfrutar del Señor del Trabajo con su Bendita Madre contemplando la escena. La Sagrada Lanzada con su discurrir hacia su casa y de nuevo al Crucificado salesiano. Sin duda un 14 de octubre que quedará en el recuerdo y memoria de los granadinos y de todos los que pudimos disfrutar de una jornada histórica.
Gracias Granada, por acoger y tratarnos de esta maravillosa forma.



























































































