El fin de la Agonía de la Gestora y sus “hazañas”

Fulminar al capataz, cambiar la banda, eliminar el traslado público de los titulares o celebrar una asamblea para explicar cómo se doblan pañuelos, algunos de los hitos de su controvertida gestión

Fue a finales del mes de enero de 2023, cuando la Hermandad de la Agonía de Córdoba era abocada a una Gestora. Una decisión que llegaba después de que el hermano mayor, Matías Casillas, decidiese dimitir a los pocos meses de ser elegido y que, la misma autoridad eclesiástica que instó a la cofradía a convocar unas elecciones “exprés”, decidió (tras la ausencia de candidatos) imponer una Gestora en la que, como Presidente, estaba Manuel Cuenca.

Un hecho ese poderosamente llamativo, ya que Cuenca había sido el perdedor en las elecciones que ganó Casillas. A partir de ese momento se habría un proceso que, probablemente, ha dejado “heridas” aun por curar en el seno de la hermandad y que David Carbonero (hermano mayor electo, tras los comicios ganados a Luis Casillas este domingo) deberá ir restañando.

Un año y medio que ha dado para mucho, ya que la Gestora ha tomado medidas que han ido más allá de mantener el desarrollo cotidiano de la corporación. Por ejemplo, el organismo decidió fulminar al capataz del palio, Curro Carbonero, en una decisión que, a priori, parecería más propia de una junta de gobierno votada en unas elecciones. Como también hubo cierta controversia (comunicado de la Gestora incluido) con el relevo del capataz del Corpus.

En ese orden de cosas, la Gestora capitaneada por Cuenca también decidió cambiar de formación musical tras el palio, eligiendo a la Banda Municipal de Música de Lora del Rio en detrimento de la Banda de El Carmen de Dúrcal. E, incluso, decidió mandar a restaurar a la Virgen de la Salud, así como suspender el traslado del Cristo de la Agonía a la Catedral para su salida procesional. Y dejó de llevar a cabo la verbena de 2022, una de las principales fuentes de ingresos de la institución penitencial del Barrio del Naranjo.

Decisiones que se antojan más propias de la ejecución de un programa electoral, que del mantenimiento diario de una cofradía hasta que se convoquen elecciones. 

Y todo ello trufado con recogidas de firmas, por parte de un grupo de cofrades de la Agonía, para que se convocaran elecciones, con una asamblea de hermanos en la que se llegó a explicar cómo se doblaban los pañuelos de la Virgen, con la hermandad gobernada por una Gestora, que tuvo el plácet de la autoridad eclesiástica, que la renovó en su labor hasta llegar a este 7 de julio en que las elecciones deben servir para que las aguas vayan volviendo a su cauce.