Van creando una corriente de opinión entre lo rancio y lo moderno, equiparable -salvando las distancias- a las normas del Gobierno socialcomunista que manda en España
Si a cualquier cofrade de a pie -o a cualquier persona normal y corriente, no hay que ir más lejos- le dicen el nombre de Anselm Schubert hace dos días, seguramente no sabría acertar ni su país de origen.
Pues bien, desde que este teólogo alemán (catedrático de Historia Eclesiástica de la Universidad de Nuremberg) eligió como portada para su libro ‘Christus (m/w/d)’ el cartel de la Semana Santa de Sevilla de 2024, su nombre ha resonado por las redes como el eco necesario para la corriente ‘progre’, que va ganando terreno en el mundo cofrade (sobre todo, en el sevillano que es luz, guía y faro), y que le sirve para justificar al cartel de la polémica como la nueva corriente artística a la que hay que mirar, sin mencionar, aunque se desprende de ello, que hay que aniquilar todo lo Barroco de la cartelería y de todos los ámbitos en donde sea posible.
De hecho, tan es así que el perfil de un programa cofrade de un medio público andaluz, la RTVA, que pagamos todos religiosamente, afirma que Schubert es “uno de los teólogos más respetados de Alemania y reconocidos internacionalmente”. Sin poner en duda a El Llamador y su catalogación del autor de la obra en cuestión, no es menos cierto que en España, sin salir de la piel de toro, hay teólogos más contrastados, sin ir más lejos, Fermín Labarga, dos veces Doctor Teología e Historia y profesor de la Universidad de Navarra, además de experto en cofradías. Y esto sin tener que acudir a Luis Alonso Schökel o a Olegario González de Cardedal, por ofrecer dos nombres sobresalientes de la Teología española.
Sin embargo, la cuestión no estriba en la superficie. No es que el cartel de Salustiano García Cruz (que usó la imagen de su propio hijo, para llevar a cabo lo que los modernos llaman disruptivo y lo que para casi la total generalidad del público fue un error mayúsculo, tanto del artista como del Consejo de Hermandades de Sevilla) haya servido de portada a un libro, sino que justifica a quienes pretenden ir de Núñez de Herrera contemporáneos y, como la leyenda del dedo del César, dan la vida y la muerte (figuradas) a lo que sirve y a lo que no.
Como el Gobierno
Se confunde la transgresión con el esperpento, pasando una línea continua de la que nadie se salva y, en sus axiomas, estos expertos en todo (en Arte, que es el todo) van creando una corriente de opinión entre lo rancio y lo moderno, equiparable -salvando las distancias- a las normas del Gobierno socialcomunista que manda en España, hasta el punto que crearon el Nutri-Score, que te dice lo que tienes que comer y lo que no.
Pues eso pasa con esta corriente cofrade, que te dice lo que vale y lo que no y, como sus análogos gobernantes, eso es lo que la hace especialmente peligrosa.





