Galería | A la luz de tus lágrimas

Recorriendo la ciudad es inevitable detenerse ante la céntrica e histórica Iglesia de Santa Catalina.

Sus muros guardan la huella de distintas culturas, avatares, usos e incluso movimientos artísticos. 

Pero el tesoro más puro del templo que ha quedado para siempre como legado inmaterial para todos los sevillanos son sus hermandades, el vínculo religioso que perdura en el tiempo y da una impronta característica y costumbrista a este espacio. 

Santa Catalina rezuma amor a Dios y cómo no, a su Bendita Madre la Santísima Virgen. Prueba de ello es el espléndido altar efímero que puede contemplarse estos días con motivo del Triduo a Nuestra Señora de las Lágrimas, titular mariana de la cofradía de la Exaltación. 

La dolorosa corona la composición junto a San Juan y María Magdalena, completando una Sacra Conversación que retrotrae a tiempos pasados y a los sueños de las generaciones que nos precedieron. 

Una cascada de velas desciende sobre ese cénit coronado por la Virgen, los santos y el dosel bordado en oro, dando vida y prestancia a la escena con una explosión de luz que centra la mirada del espectador y lo mantiene extasiado ante el sobrecogedor efecto. 

Y, como detalle igual de prioritario, la ofrenda de amor a la Madre de Dios hecha flor. Un exorno de ramos de tonalidades rosas se reparte por la mesa del altar, completando y rematando este monumento momentáneo en honor a Santa María de las Lágrimas. 

El documento gráfico lo firma el fotógrafo Benito Álvarez, que acompañado de su cámara regala a los lectores de Gente de Paz esta fabulosa galería de imágenes del culto anual de esta hermandad del Jueves Santo.