El capirote | El Santo Crucifijo de San Agustín, tercer paso

La posmodernidad nos ha traído el concepto de “histórico” ligado a cualquier evento que, por insignificante que sea, nos coloca a quienes asisten en el centro, erigiéndonos como testigos de hechos que se revisten de excepcionalidad, aunque no lo sea. De este 2024 la procesión de clausura del congreso o la salida del Santo Crucifijo de San Agustín, bien podrían ser consideras históricas con letras de oro impresas en el libro de la Historia de la ciudad.

Cuando el crucificado asomaba a la plaza Virgen de los Reyes el numeroso público contempló una estampa que generaciones no ha vivido. La última vez que salió en procesión tal devoción histórica fue el 14 de marzo de 1926. No pocos capítulos se han vivido desde entonces, con una guerra de por medio que partió el país en dos, una dictadura y posterior transición. El resto, ya lo conocen. Hasta un cambio de centuria y de milenio, o una pandemia de la que pensábamos saldríamos mejores. Y seguimos igual… o peor.

Observaciones aparte, la procesión del Cristo de San Agustín nos mostró realmente el valor de lo extraordinario. Numeroso público que lo acompañó hasta el final, con un repertorio escogido y algunos altares efímeros levantados durante el recorrido. Desde un balcón frente a la parroquia de Santa Cruz con una imagen de la Virgen de Consolación al levantado en un domicilio particular en la acera opuesta al monasterio de Santa María de Jesús, con una réplica de Nuestra Señora de Aguas Santas -una de las devociones que tendría que haber estado presente en la procesión magna del 8 de diciembre-.

Durante el recorrido fue habitual escuchar por qué el titular no salía en procesión cada Domingo de Ramos. Sería el tercer paso, tan anhelado por una parte de la hermandad. Y, aunque el hermano mayor afirmó que solo saldría en procesiones extraordinarias, no hay que olvidar que es la opinión de un hermano de la corporación que tiene un cargo importante dentro de esta, pero que las juntas de gobierno cambian y podrían abordarse otros proyectos. ¡Cuánto ganaría la hermandad con un paso sobre el que se erigiese la devoción cristífera más importante de Sevilla durante siglos pasados!