La crónica | Apoteósis cuaresmal en el centro de Sevilla

Miles de sevillanos colapsan el centro para ver al Señor de la Abnegación

Siete días nos separan de la ansiada Semana Santa, y los ritos de Cuaresma siguen consumándose por las calles de Sevilla.

Este sábado previo al Domingo de Pasión ha procesionando el misterio del Señor de la Abnegación y Cruz, titular de la asociación civil del barrio de San Bernardo que poco o nada tiene que envidiar a hermandades con miles de nazarenos.

Los corporacion partía a las cinco de la tarde con los sones musicales de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, buscando las calles de centro.

Tras enfilar el Puente de los Bomberos, el imponente misterio recorría Santa María la Blanca para buscar uno de los puntos más hermosos del itinerario, la Plaza de la Alfalfa.

Este lugar, así como las calles aledañas por las que iba a pasar el cortejo, se ha llenado de público desde primeras horas de la tarde, dejando una estampa similar a las de los días de la pasión.

Abuelos, padres, niños y muchos jóvenes de Sevilla y los pueblos cercanos han abarrotado el entorno para disfrutar del emotivo tránsito del paso de misterio.

No han faltado ni siquiera las saetas, como la que ha interpretado emocionada la cantante Laura Gallego en la Plaza de la Alfalfa.

Pero sin lugar a duda el momento más anhelado llegaba cuando el paso alcanzaba el Convento de Santa María de Jesús en la calle Águilas. Se trata de un encuentro muy especial entre las monjas clarisas y el Señor de la Abnegación, unos minutos llenos de cariño y ternura con los cantos de las hermanas al Cristo que custodian durante todo el año en la clausura.

Una vez finalizado el saludo a las clarisas, la procesión retomaba su regreso al barrio de San Bernardo rodeada de miles de cofrades, que han visto crecer esta corporación y la acompañan año tras año.

El sueño de Abnegación y Cruz ha vuelto a cumplirse un año más, con el estreno del nuevo cuerpo del Señor y el avance en la talla del paso de misterio.

La entrada del Señor, marcada a la una de la madrugada, pone fin a los nervios de la espera, e inicia la cuenta atrás para acariciar el cielo en la tarde de un nuevo Sábado de Cuaresma por las calles de San Bernardo.