Las lecciones que deja el Sábado de Pasión en Córdoba

Cofradías, una tormenta que se bifurca y un aguacero son los ingredientes pintiparados que, si los mezclas, dan para que haya demostraciones en positivo o negativo. 

Y lo que dejó este Sábado de Pasión fueron demostraciones de buen hacer. La primera la de la Hermandad de la Presentación al Pueblo, que arriesgó, pero solo se equivoca quien toma decisiones. Y hasta la calle Deanes fue la correcta y, después, también. Si llueve te puedes descomponer o demostrar que estás preparado para salir en Semana Santa y en Cañero lo están, al margen de que las negociaciones para conseguirlo siempre son cainitas. 

La cofradía de San Vicente Ferrer siguió adelante y no de cualquier manera. Lo hizo con chicotás largas, duras en lo físico y en lo emocional, relevos rápidos, acortando el recorrido y con aplausos de reconocimiento a la labor realizada. José Rodríguez Alarcón puede sentirse muy orgulloso de su cuadrilla y de su trabajo. Y Ángel Cervera de su hermandad. Todos queremos verla en Semana Santa, aunque haya quien lo dude, pero después de lo de hoy seguro que más aún. 

Y si hablamos de cuadrillas, el zapatazo lo ha dado la de Eduardo Capdevila con el Traslado al Sepulcro. La vuelta a la Consolación desde la casa de hermandad de la Estrella fue memorable. Sus costaleros, con un paso que estaba literalmente chorreando, dieron una lección de pundonor y eso es el oficio, amigos. Algo que sabe muy bien uno de los costaleros que iba debajo y que fue capataz de ese mismo paso. “En apenas 45 minutos el Traslado al Sepulcro ha llegado a su templo. Cuatro chicotás. Una auténtica lección”. 

Y aunque se pueda plantear que La O no debió retrasar la salida, volvemos al principio, los errores solo los comete el que decide y quien da la predicción. No olviden esto. Además, la cuadrilla de La O dejó uno de esos regalos que ponen el corazón contento. La primera chicotá fue sublime, mezclando elegancia, buen hacer y conocimiento del tipo de hermandad en el que se está. Eso es lo que hizo Enrique Garrido, ofrecer una máster class de capataz y cuadrilla a un mismo tiempo. Perfección y alegria a partes iguales. Eso no está pagado.