Hablar de Juan Berrocal es hacerlo del capataz que marcó junto con Luis Miguel Carrión, Curro, una época y sobretodo un cambio de tendencia en el mundo del costal de Córdoba.
Ambos fueron los protagonistas, a finales de la década de los 90 y primeros 2000, del auge de los costaleros en la ciudad de San Rafael. Y es que cuando difícilmente se llegaba a tener cuadrilla y media y en muchos casos, ni siquiera eso tanto uno como el otro, las doblaban y su calidad al frente de los pasos era la envidia de cualquier hijo de vecino.
Al frente de Humildad, Berrocal instauró los cimientos de la cuadrilla a la que todo costalero le hubiera gustado pertenecer. Su retiro voluntario Juan se puso a los mandos de la Hermandad del Resucitado, de la que ahora es capataz general su hijo Juan Luis, que sin dudaré dado el talento del padre para comandar pasos, como se ha podido comprobar este Domingo de Resurrección.
Pero el aura y el carisma de Berrocal padre es tan grande que cuando hoy se le ha visto en contadas ocasiones, delante de los pasos de la cofradía de Santa Marina, nos ha podido sin echar de menos al capataz que marcó una época, que cambió el mundo del colchón de Córdoba que sigue teniendo una aureola que lo distingue de la mayoría.





