Polémica en el Martes Santo de Cádiz: la Banda del Rosario de Cádiz denuncia un trato vejatorio durante su acompañamiento a la Archicofradía de la Columna

La Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario Coronada de Cádiz ha hecho público un comunicado oficial en el que expone, según su versión de los hechos, una situación de tensión e indigno trato vivida durante la salida procesional del Martes Santo, en su acompañamiento a la Archicofradía de la Columna.

En su relato, la banda asegura que, durante la primera parte del recorrido procesional, una lluvia intensa que se prolongó durante 45 minutos, llegando incluso a granizar, complicó el desarrollo de la estación penitencial. A pesar de ello, y según declara la propia formación, permanecieron en todo momento tras el paso de Cristo, formando parte del cortejo oficial como ha sido habitual históricamente y amparados por la normativa eclesiástica correspondiente.

El conflicto, siempre según la banda, comenzó al llegar a la Santa Iglesia Catedral, donde se les negó el acceso por la puerta principal del templo. En ese momento, miembros de la Hermandad –incluido el propio hermano mayor– y de la banda habrían intentado mediar con la seguridad privada, recordando que el protocolo vigente reconoce a la formación musical como parte integrante del cortejo. Según relatan, la banda fue redirigida hacia el acceso lateral de la calle Arquitecto Acero, donde parte de sus componentes ya se encontraba.

A continuación, y también conforme al testimonio difundido por la banda, cuando los músicos intentaron acceder al templo por dicha puerta lateral –tras recibir la supuesta autorización telefónica del personal de seguridad presente en la puerta principal–, el vigilante de seguridad les impidió el paso de forma física, provocando momentos de confusión y tensión bajo una nueva lluvia que comenzaba a arreciar.

Es entonces, según narra la formación, cuando se solicita la presencia de la Policía Local. En su comunicado, la banda denuncia que los agentes actuaron de forma desproporcionada, sin mediar palabra y con una actitud hostil, exigiendo la identificación de varios miembros de la formación y llegando a emplear la fuerza verbal y física, incluso en presencia de menores de edad que integran la banda. La entidad califica lo sucedido como «un alboroto inaceptable» y fuera de lugar en un contexto procesional y religioso.

En su valoración, la Banda del Rosario Coronada subraya que esta no es la primera vez que se sienten perjudicados en este tipo de situaciones y considera que tanto el Consejo de Hermandades de Cádiz como la propia Catedral no están aplicando adecuadamente los protocolos establecidos para garantizar el trato justo y digno de las formaciones musicales. Aseguran que, en este tipo de circunstancias, las bandas son el colectivo más afectado por la falta de coordinación institucional.

Asimismo, afirman que el trato recibido por parte de la seguridad privada y la Policía Local fue irrespetuoso, a pesar de que, insisten, contaban con autorización para acceder al templo como parte del cortejo de la Hermandad y solo pretendían resguardarse de la lluvia.

La formación gaditana concluye su comunicado señalando que no aceptan justificaciones como «los nervios del momento» para amparar estos hechos, que –según su perspectiva– se repiten con demasiada frecuencia y menoscaban la dignidad del papel que las bandas desempeñan en la Semana Santa. “La banda es parte del cortejo”, recalcan, exigiendo un trato acorde a su compromiso y entrega.