La Hermandad de Los Gitanos entrega un emotivo relicario a la Virgen del Rocío de la Redención con motivo de su Coronación Canónica

El presente, cargado de simbolismo, fue ofrecido durante el tercer día del triduo celebrado en la iglesia colegial del Divino Salvador

En la tarde de este jueves 3 de julio, coincidiendo con la tercera jornada del triduo solemne en honor a María Santísima del Rocío, en el templo del Divino Salvador, la Hermandad Sacramental de Los Gitanos ha querido rendir un homenaje lleno de ternura y significado a la dolorosa de la Hermandad de la Redención, con motivo de su inminente Coronación Canónica.

El gesto se materializó en la entrega de una pieza devocional profundamente simbólica que fue presentada por el hermano mayor de Los Gitanos, José María Flores Vargas, en representación de todos los hermanos de la corporación de la Madrugada.

Desde la Hermandad de Los Gitanos se ha subrayado la hondura espiritual de esta ofrenda, manifestando con ella los lazos fraternos que unen desde hace décadas a ambas corporaciones. “Si hay algo que una y simbolice a la vez a nuestras dos Hermandades, sin duda es el romero. Esa planta vinculada a lo gitano y a la marisma, a caminantes y peregrinos. Por eso, hemos tomado una matita de romero hecha de encaje antiguo, procedente de un tocado de la Virgen de las Angustias, y se ha prendido sobre un fragmento de una túnica del Señor de la Salud”, se lee en el texto que acompaña al obsequio, obra del hermano Francisco J. Conde Leo.

La ofrenda, cuidadosamente elaborada, se ha insertado en un guardapelo decimonónico realizado en oro, enriquecido con brillantes y esmeraldas de tonalidad verde, evocando el color tan asociado a la advocación mariana del Rocío. “Que en estos bonitos días de Homenaje a la Virgen por su Coronación, broten los frutos espirituales como el romero en nuestros campos, y que este relicario encarne dos Hermandades unidas, por el dulce Rocío de un Viernes de amanecida”, concluye el mensaje.

Con esta ofrenda, la Hermandad de Los Gitanos no solo ha querido dejar constancia de su amor a la Virgen del Rocío, sino también sellar una comunión espiritual que trasciende el tiempo, la liturgia y la historia, en vísperas de un acontecimiento que marcará un antes y un después en la devoción sevillana.