La Hermandad de la Estrella ha vivido una jornada histórica al celebrar la bendición del altar mayor de la Parroquia de San Fernando, sede canónica de la corporación. El acto, cargado de emoción y significado, marca la culminación de un proyecto que aúna arte, devoción y memoria, y que convierte al nuevo retablo en un auténtico símbolo de fe y unidad para toda la comunidad parroquial.
Una obra que une arte y devoción
El nuevo altar mayor, concebido por el diseñador cordobés Miguel Ortiz Cabello, ha sido tallado por el Taller de Ortiz y Jurado, destacando por su elegancia compositiva y la precisión de su ejecución. El proceso se ha completado con el dorado artesanal de Francisca González, cuya delicadeza ha dotado a la obra de un resplandor propio. Cada elemento del retablo —desde la armonía de sus proporciones hasta la minuciosidad del acabado— constituye un tributo a la Virgen de la Estrella, titular de la cofradía, que ya preside su nuevo altar como centro espiritual y artístico del templo.
En palabras de la Hermandad, “este altar es una obra que no solo embellece el lugar sagrado, sino que también refleja la fe, el esfuerzo y la dedicación de muchas manos y corazones”. Su culminación, explican, no se reduce a una mejora patrimonial, sino que encarna “un testimonio vivo de devoción y compromiso con el Señor y con la Virgen”.
El legado de un sueño compartido
La finalización del retablo supone también el cumplimiento de una aspiración iniciada años atrás por el recordado párroco don Juan Bautista Correa, impulsor del proyecto y gran valedor del crecimiento espiritual y artístico de San Fernando. La Hermandad recuerda con gratitud que fue él quien concibió la idea de situar al Señor de la Redención en la Capilla del Sagrario y a la Virgen de la Estrella en el altar mayor, distribuyendo así a los Sagrados Titulares en los dos espacios más representativos del templo.
“Gracias a don Juan, a las sucesivas juntas de gobierno que mantuvieron vivo este propósito, y al apoyo constante del actual párroco, don Antonio, este sueño se ha hecho realidad”, señala la carta dirigida a los hermanos. Con la conclusión del altar, su legado queda materializado en un espacio que será, a partir de ahora, epicentro de la vida litúrgica y espiritual de la parroquia.
Un agradecimiento colectivo
La Hermandad ha expresado su agradecimiento a todos los que han contribuido a hacer posible la obra, tanto a los artistas implicados como a los hermanos, feligreses y benefactores que han aportado su trabajo, tiempo o recursos. “Que este altar sea siempre un lugar de encuentro con Dios, un espacio donde nuestras oraciones se eleven y nuestras almas encuentren consuelo”, recoge la misiva, en la que se subraya el valor comunitario y espiritual de esta culminación.
Un nuevo hito en la vida de la Hermandad
La bendición del altar mayor no solo enriquece el patrimonio artístico de San Fernando, sino que también reafirma el dinamismo y la madurez de la Hermandad de la Estrella, una corporación que continúa escribiendo su historia con obras que nacen del fervor y la entrega. Desde hoy, la Virgen de la Estrella preside su altar como luz perpetua de fe para los hermanos y devotos que, día tras día, hallan en este templo un refugio de esperanza.





