La entrada del misterio en su capilla fue sencillamente sublime
La Magna que vivió Córdoba este sábado tuvo, ciertamente, más sombras que luces, con un caos organizativo que ya se ha reiterado en este medio. Pese a ello, como siempre pasa con las cofradías, estas dejan momentos inolvidables.
Algunos de ellos -en el apartado positivo y negativo- le afectaron a la Hermandad de la Sentencia. La cofradía fue una de las grandes damnificadas por los retrasos y sufrió uno de esos parones que ya nunca se olvidan.
Sin embargo, que es una de las mejores corporaciones de la capital está fuera de toda duda y volvieron a dejarlo de manifiesto con su cortejo abriéndose paso entre la multitud, entrando a carrera oficial como la que mejor compostura llevaba, con una banda (la del Sol) a un nivel increíble y con, probablemente, el mejor capataz de Córdoba: David Arce.
No es menos cierto que, en numerosas referencias a Arce, hemos señalado su vinculación con la Familia Villanueva de Sevilla, mas en esta oportunidad es más necesario que nunca.
El crecimiento exponencial del capataz se debe en buena medida a formar parte de su equipo, si bien sus cualidades eran anteriores y las ha elevado a la enésima potencia. Hasta tal punto que la entrada del misterio en su capilla fue sencillamente sublime.
Sin alardes, con una capacidad técnica total y con una maniobra en el interior perfecta. Como dijo un comentarista, lo que se vio fue un cuadro y, esto quien suscribe, se contempló la creación de una obra de arte al alcance de los elegidos.
Quienes han disfrutado durante décadas del misterio de San Juan de la Palma, anoche asistieron a una versión 2.0, que ratifica a Arce en el Olimpo de los elegidos.





