El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente y en coordinación con Emasesa, ha dado por finalizadas las obras de renovación integral de la Cuesta del Rosario, que pasa ahora a configurarse como plataforma única, en una intervención orientada a mejorar la accesibilidad, la integración estética y la funcionalidad de este enclave histórico del centro de la ciudad.
La actuación, que ha contado con un presupuesto total de 155.000 euros, ha supuesto una repavimentación completa y la modernización de las infraestructuras en el tramo comprendido entre la calle Francos y la calle Ángel María Camacho. Según ha informado el Consistorio, la reapertura al tráfico está prevista para el martes 14 de octubre, momento en que quedará suprimido el acceso provisional a la Plaza de San Francisco por Plaza Nueva y calle Granada, recuperando así la naturaleza peatonal de este entorno patrimonial.
En el marco de esta intervención, se ha procedido a la demolición del pavimento anterior y a la recuperación del adoquinado tradicional de Gerena, con el objetivo de homogeneizar la calzada con las vías adyacentes y eliminar el tramo previo de aglomerado asfáltico. Asimismo, se ha renovado el acerado del lado de los números pares, empleando losas de granito de 35×35 centímetros, lo que permite una mejor accesibilidad y una imagen más acorde con la fisonomía del Casco Histórico.
De forma paralela, Emasesa ha ejecutado la rehabilitación del colector de saneamiento mediante una manga estructural de fibras y resina epoxi, actuación que se ha completado con la renovación de las acometidas de saneamiento que dan servicio a las viviendas situadas en el tramo objeto de las obras.
Los pasos de peatones, por su parte, se han realizado con piedra caliza blanca de 10x10x10 centímetros, siguiendo el mismo modelo utilizado recientemente en la calle Zaragoza, lo que garantiza una mayor integración visual y coherencia estética con el entorno urbano.
Con esta actuación, el Ayuntamiento de Sevilla reafirma su compromiso con la conservación y mejora del patrimonio urbano, avanzando hacia un modelo de movilidad más sostenible, accesible y respetuoso con la identidad arquitectónica del Casco Antiguo.





