La Archidiócesis de Granada mantiene cerrados al culto cinco templos tras los daños causados por los terremotos

Varios templos de la Archidiócesis de Granada han sufrido daños en su interior como consecuencia de los terremotos registrados en la provincia, según ha comunicado este sábado la institución eclesiástica. Ante la imposibilidad de determinar todavía el alcance de los desperfectos, se ha solicitado que los edificios afectados permanezcan cerrados al culto hasta que sean revisados adecuadamente.

La medida responde a la necesidad de conocer con precisión la situación de cada inmueble antes de permitir nuevamente el acceso para las celebraciones religiosas. La Archidiócesis ha señalado que aún no se conoce la envergadura de los daños, por lo que las inspecciones serán determinantes para establecer las condiciones de reapertura.

Cinco templos afectados y pendientes de revisión

La actualización facilitada por la Archidiócesis a las 11:35 horas de este sábado 15 de agosto recoge cinco templos en los que ya se han detectado daños interiores y que serán sometidos a una revisión adecuada hasta el próximo lunes.

Los edificios incluidos en esta relación son la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, la Parroquia de Santa María Magdalena, la Iglesia de San Miguel Bajo, la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia y la Parroquia de Santos Justo y Pastor.

La relación, no obstante, podría ampliarse, puesto que los restantes templos de la Archidiócesis se encuentran pendientes de que sus respectivos párrocos comuniquen si han sufrido algún tipo de daño como consecuencia de los terremotos.

La Archidiócesis pide protección a la Virgen

En su comunicación, difundida durante la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la Archidiócesis de Granada ha unido la información sobre la situación de los templos a una petición de protección.

La institución ha señalado que, ante los terremotos vividos en la Archidiócesis, se encomienda a la Virgen María y eleva una súplica pidiendo su protección para todos.

La prioridad queda centrada ahora en la revisión de los templos que han presentado daños interiores y en la recopilación de información procedente del resto de parroquias, cuyos responsables deberán comunicar cualquier incidencia antes de que se adopten nuevas decisiones sobre la apertura al culto.