Triana se detiene estos días ante María Santísima de la O, que aguarda en devoto besamanos a los fieles que acuden a encontrarse con su mirada, a depositar silencios, plegarias y esperanzas ante una de las advocaciones más hondas del barrio. En la capilla de la O, enclavada en la calle Castilla, el discurrir constante de devotos confirma que la Virgen sigue siendo refugio y promesa, especialmente en el tiempo de la Expectación del Parto, cuando la Iglesia contempla a María en la antesala del Misterio.
Nuestro compañero Benito Álvarez ha estado presente para dejar testimonio gráfico de este encuentro íntimo y multitudinario, captando con su cámara la emoción contenida, la cercanía del besamanos y la devoción sincera que se respira ante la dolorosa trianera.
















Horarios del besamanos con motivo de la Expectación del Parto
Con motivo de esta festividad mariana, María Santísima de la O permanece expuesta en besamanos conforme al siguiente horario: los días 14, 15, 16 y 17, en horario de 17:30 a 20:00 horas, y el día 18, de forma ininterrumpida, desde las 10:00 hasta las 20:00 horas.
Los orígenes de una Dolorosa vinculada a la penitencia
La primera noticia documentada sobre la existencia de una imagen dolorosa en la Hermandad de La O se remonta a 1614, cuando Francisco Ortiz Farfán, maestro platero, se compromete a realizar unas andas de plata por valor de 2.068 reales de vellón. Aunque la referencia es indirecta, permite afirmar que para entonces ya existía una Dolorosa que acompañaba a los hermanos en su estación anual de penitencia.
Durante todo el siglo XVII, el uso cultual de la imagen queda restringido exclusivamente a la procesión penitencial. No existen referencias a un altar dedicado a la dolorosa ni en la antigua iglesia del hospital ni en el nuevo templo, donde no ocupará un retablo de forma estable hasta 1826.
Una advocación que se consolida con el tiempo
La documentación conservada en el archivo histórico de la Hermandad revela que no será hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando se identifique de manera clara a la imagen dolorosa con la advocación de La O. La primera mención explícita aparece en 1863 como “Nuestra Señora de La O en sus Dolores”. Hasta entonces, las referencias hablaban de “Nuestra Señora de Pasión”, “Nuestra Señora de los Dolores”, “Virgen de Dolor” y otras denominaciones que subrayaban su carácter penitencial.
Las cuentas reflejan numerosos pagos relacionados con la imagen, lo que parece indicar una renovación casi constante, especialmente durante la primera mitad del siglo XVII. Así se documenta la compra de “un rostro de pasión” para la imagen procesional, pagado a Francisco Nieto, o un nuevo pago en 1632 “por la cabeza de la imagen de Pasión”. Este proceso culmina en 1667, cuando la Hermandad abona 150 reales a Pedro Roldán por la hechura de un rostro y manos, encarnados posteriormente por Miguel Parrilla.
De una imagen guardada al culto permanente
La dolorosa salida de las gubias de Roldán parece haber llegado, tras numerosas vicisitudes, hasta 1826, año en el que se acomete una profunda intervención que incluyó la incorporación de un nuevo cuerpo para poder colocarla en retablo y recibir culto permanente. Hasta entonces, la imagen era guardada en un arca de cedro durante el año, recibiendo veneración únicamente con motivo de la estación de penitencia, lo que obligaba a frecuentes tareas de aderezo.
En 1882, y ante la ausencia de indicios que apunten lo contrario, la imagen fue sometida a una nueva restauración por Manuel Gutiérrez Reyes Cano. El resultado de esta intervención es el que muestran las primeras fotografías de finales del siglo XIX, momento en el que comienza a generalizarse la identificación plena de la advocación de La O con la imagen que procesionaba bajo palio cada Viernes Santo.
La pérdida de 1936 y el nacimiento de la imagen actual
Los graves destrozos sufridos el 20 de julio de 1936, durante el asalto violento a la parroquia de La O, fueron considerados irrecuperables por Antonio Castillo Lastrucci. Ante esta situación, la junta de gobierno decidió encargar una nueva talla que encarnase a la dolorosa titular. El encargo se formalizó el 20 de octubre de 1936, coincidiendo con los trabajos de restauración que el imaginero realizaba sobre Nuestro Padre Jesús Nazareno y la imagen gloriosa de la titular parroquial.
La nueva imagen fue bendecida el lunes santo, 22 de marzo de 1937, tras haber sido entregada por Castillo Lastrucci el jueves 18 de marzo. Esta es la actual María Santísima de la O, que responde a un canon estético propio del momento, vinculado al regionalismo, del que Castillo fue uno de sus principales impulsores.
Descripción y expresión de la Virgen de la O
La imagen es de candelero para ser vestida y mide 162 centímetros de altura. Presenta tez morena, ojos marrones, grandes, almendrados y abiertos, realizados en cristal y con pestañas de pelo natural. El ceño aparece fruncido, las cejas enarcadas y por la mejilla derecha descienden tres lágrimas de cristal, mientras que por la izquierda lo hacen dos, todas detenidas a distintas alturas. La nariz es grande y prominente, y la boca se muestra entreabierta, dejando ver la dentadura superior tallada.
Su estética responde a una mujer de rasgos contundentes, plenamente integrada en un nuevo modelo de contemplación y veneración, tanto pública como íntima, que Castillo Lastrucci venía desarrollando desde 1924 con la Virgen del Dulce Nombre de San Lorenzo.
Dolor y Esperanza en un mismo rostro
El rostro de María Santísima de la O exterioriza un dolor inmenso, sereno y contenido, reflejo de la Pasión de Cristo. Su advocación, La O, es sinónimo de Esperanza, y en su semblante se funden el estrago del sufrimiento y la confianza absoluta en la palabra del Señor, una dualidad que sigue convocando, generación tras generación, a Triana entera ante su Virgen.





