La Diócesis de Jaén pone en marcha la Misión Mariana con el envío de la imagen peregrina de la Virgen de la Cabeza

La Iglesia particular de Jaén ha iniciado un amplio itinerario espiritual y pastoral con la puesta en marcha de la Misión Mariana Diocesana, protagonizada por la imagen peregrina de la Santísima Virgen de la Cabeza, patrona de la diócesis. Esta iniciativa se concibe como un tiempo de preparación intensa para la conmemoración del octavo centenario de la aparición mariana, y supone una llamada colectiva a la renovación de la fe y al compromiso evangelizador de todo el pueblo diocesano.

Una celebración de envío en el corazón del Santuario

La Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza fue el escenario de la Eucaristía de envío, celebrada en el cuarto domingo del tiempo ordinario y en vísperas de la festividad de la Presentación del Señor. El templo acogió a numerosos fieles, así como a representantes de la Real e Ilustre Cofradía Matriz y de diversas cofradías filiales, en una celebración marcada por el carácter misionero y jubilar que acompañará a la diócesis en los próximos años.

Presidencia episcopal y participación cofrade

El obispo de Jaén, don Sebastián Chico Martínez, presidió la celebración litúrgica, que contó con una destacada participación de la Cofradía Matriz. La monición de entrada fue realizada por el vocal de cultos, mientras que las lecturas y los salmos estuvieron a cargo del Hermano Mayor y de las dos vicehermanas. La proclamación del Evangelio de las Bienaventuranzas correspondió al padre trinitario don Luis Miguel Alaminos, superior del Santuario, y el acompañamiento musical fue ofrecido por el coro de la Cofradía Matriz.

El sentido profundo de la misión mariana

Durante la homilía, el Prelado del Santo Reino subrayó la confluencia de dos acontecimientos de especial relevancia espiritual: el inicio de la Misión Mariana Diocesana, bajo el lema «María, Madre en salida», como preparación al VIII Centenario de la Aparición y al Jubileo de 2027, y la celebración de la fiesta de la Candelaria, impulsada por la Cofradía Matriz con la tradicional presentación de los niños ante la Virgen. Ambos acontecimientos, señaló, expresan una misma llamada a la fe vivida y compartida.

Las Bienaventuranzas como brújula del creyente

Meditando el Evangelio de san Mateo, el obispo recordó que Jesús proclama bienaventurados no a los perfectos ni a los autosuficientes, sino a los pobres de espíritu, a los mansos, a los misericordiosos, a los limpios de corazón y a quienes trabajan por la paz. En este contexto, afirmó que la verdadera felicidad nace de confiar en Dios, de vivir bajo su providencia y de apoyarse en su bondad y misericordia, destacando que las Bienaventuranzas orientan la vida cristiana y conducen hacia el Reino con esperanza.

«María, Madre en salida»: una fe que se pone en camino

Vinculando el mensaje evangélico con el inicio de la misión, don Sebastián Chico Martínez explicó que el lema elegido expresa una espiritualidad dinámica: María no encierra la fe en una devoción intimista, sino que impulsa al encuentro con Cristo y al servicio del prójimo. En este sentido, insistió en que la misión busca una renovación espiritual auténtica, una fe más viva y una Iglesia diocesana decididamente misionera, animando a que este tiempo no se limite a un movimiento exterior, sino que sea obra de Dios en el corazón, con más oración, reconciliación, Eucaristía, caridad concreta y comunión eclesial.

Oración, ofrendas y gesto de envío

La oración de los fieles fue proclamada por cofrades de distintas hermandades filiales y de la matriz, reflejando el carácter diocesano de la misión. En el momento de las ofrendas, se presentó a una bebé, en coherencia con la celebración de la Candelaria. Al término de la Eucaristía, el obispo realizó el acto solemne de envío de la misión mariana y entregó su cruz pectoral, destinada a acompañar a la imagen peregrina durante todo su recorrido.

Presentación de los niños y reconocimiento institucional

Como es tradición en la festividad de la Candelaria, numerosos niños y niñas fueron presentados ante la bendita imagen de la Virgen de la Cabeza, recibiendo la bendición episcopal junto a sus progenitores. Tras este acto, la Cofradía Matriz hizo entrega al obispo de un cuadro conmemorativo del 800 aniversario, dedicado al Año Jubilar que se celebrará con motivo de la aparición de la Virgen al pastor Juan de Rivas en 1227, como muestra de agradecimiento por su acompañamiento pastoral y en recuerdo del inicio de la misión.

El inicio del recorrido por la diócesis

La imagen peregrina fue colocada cuidadosamente en una furgoneta especialmente acondicionada, dando comienzo a un recorrido físico y espiritual destinado a llevar la presencia de la Virgen de la Cabeza a todos los rincones de la diócesis que la venera desde hace ocho siglos. Este gesto simboliza una Iglesia que sale al encuentro de su pueblo, guiada por María hacia Cristo.

Marmolejo, primera parada de la misión

El municipio de Marmolejo fue el primer destino de la imagen peregrina, en un acto que contó con la presencia del obispo de Jaén, del delegado diocesano del Jubileo del octavo centenario y del provicario general de la diócesis, don José Antonio Sánchez Ortiz. Junto a ellos, el presidente de la Cofradía Matriz y numerosos devotos acudieron a recibir a la Virgen y a participar en la primera de las muchas etapas que conformarán esta Misión Mariana Diocesana.