La Hermandad de Emigrantes de Huelva desvela un cartel para 2026 que ensalza la intimidad de las camaristas con la Virgen

La obra, firmada por Rafael Septién Arenas, reivindica la memoria personal y la labor silenciosa en torno al Simpecado

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Emigrantes de Huelva ha dado a conocer el cartel anunciador de su próxima romería en un acto celebrado en la catedral de la Merced, donde ha quedado presentado oficialmente el trabajo que ilustrará la edición de 2026. La pieza, realizada por Rafael Septién Arenas, se erige como una propuesta cargada de simbolismo y evocación, centrada en la “intimidad y la cercanía del momento de las camaristas con la Virgen”, según la propia descripción ofrecida durante su presentación.

Un lenguaje visual inspirado en la tradición material de la hermandad

La composición se articula mediante un cuidado discurso iconográfico en el que destacan elementos reconocibles del acervo patrimonial de la corporación. Así, el conjunto aparece “orlado por ornamentación inspirada en la carreta de plata y el propio simpecado así como los colores corporativos de la hermandad”, integrando de este modo referencias directas a su identidad estética. La escena principal sitúa a la imagen mariana en un contexto de recogimiento, donde se subraya la dimensión humana y cotidiana de su preparación.

En este sentido, la Virgen se presenta “entre dos ángeles arrodillados a modo de camaristas”, configurando una escena de carácter íntimo. Uno de ellos “sostiene la cinta del Vaticano y un alfiler, como a punto de colocar el último aderezo de la imagen”, mientras que el otro “agarra en actitud orante un costurero del que se han ido cogiendo las distintas joyas, flores y alfileres del acerico”, dotando a la obra de un marcado tono devocional y artesanal.

Una orla simbólica que culmina la narrativa visual

El marco ornamental adquiere un protagonismo singular en la obra, concebido como una reinterpretación de los elementos más emblemáticos de la hermandad. Según se detalla, “el marco u orla es una composición elaborada a partir de la reinterpretación de la carreta y el propio simpecado, donde destacan la corona real y las garzas imperiales culminando la composición”, cerrando así un discurso visual que enlaza tradición y reinterpretación artística.

Memoria personal y homenaje a una labor discreta

El propio autor ha vinculado profundamente la obra con su experiencia vital, subrayando la raíz autobiográfica del cartel. En este sentido, ha señalado que “las vivencias que tengo de la hermandad siempre han estado unidas a la labor de mi tía como camarista”, lo que le permitió, según sus palabras, “vivir momentos muy íntimos y especiales cerca del simpecado a lo largo de mi vida”.

Esa dimensión emocional se traduce en una obra concebida como un ejercicio de memoria, en la que el artista reconoce que “no quería dejar escapar la oportunidad de homenajear esta memoria y la de mi familia”, añadiendo que “para mí el cartel son muchos momentos parados en el tiempo que jamás olvidaré, como estar de pie con mi tía dentro de la carreta para limpiarla”. De este modo, la creación trasciende lo meramente anunciador para convertirse en testimonio personal.

Técnica y agradecimiento institucional

El cartel ha sido “ejecutado sobre papel 100% algodón de 250g con técnica mixta”, una elección que refuerza la calidad material de la obra y su vocación artística. Asimismo, el autor ha querido expresar su gratitud, destacando “agradecer de corazón a la junta de gobierno de la hermandad por la confianza depositada en mi trabajo y la completa libertad creativa para este trabajo tan ilusionante para mí”.

Finalmente, la pieza se presenta como “un homenaje a esta labor tan noble”, en alusión al papel de las camaristas, eje conceptual de una obra que pone en valor la devoción silenciosa y el cuidado minucioso que sostienen la tradición rociera.