Hay algo mágico en el final de cada mandato cofrade. No hablo de la espiritualidad, ni del recogimiento, ni de esas palabras tan manoseadas en los cabildos. Porque si algo saben hacer nuestras hermandades cuando huelen elecciones, es convertir la casa de hermandad en una mezcla entre teatro de aficionados, una comunidad de vecinos enfadados y una comparsa de carnaval sin gracia.
Es justo cuando el agotamiento empieza a reflejarse en las caras de quienes llevan años viviendo de la foto, del aplauso fácil y del “aquí mando yo”, cuando aparece el miedo. Miedo a perder la silla, claro. Porque las cofradías son muy de cargar cruces… siempre que sean las de los demás.
Y entonces comienza el ritual, primero llega la fase del maquillaje: esconder facturas debajo de las alfombras, maquillar cuentas con más creatividad que un contable sueco y hacer desaparecer enseres rotos como si fueran pruebas de un crimen. Los boletines salen preciosos, eso sí; las cuentas, alteradas, no se vayan a enterar.
La segunda fase es aún más divertida: fabricar al sucesor perfecto, no por preparado, claro está; eso sería peligrosísimo. Se busca un candidato dócil, manejable y con menos criterio que un tertuliano a las tres de la mañana. Un hermano súper ideal para continuar la gran tradición del “aquí nunca pasa nada”, aunque el barco esté entrando en agua por todos lados.
Pero cuidado: para coronar al heredero hay que limpiar el terreno. Y ahí es donde empieza el auténtico trabajo de algunos.
Si alguien en la hermandad demasiado tirón, se le declara hereje. Si unos costaleros piensan por sí solos, se les invita cordialmente a “descansar unos meses”, eso sí sacados por el cuello a la calle. Si el capataz tiene carisma, pues se elimina que es lo más fácil. Si algún hermano tiene ideas nuevas, peor todavía: eso ya roza el extremismo. Porque en ciertas hermandades el mayor pecado no es la soberbia, sino destacar, o peor aún pensar.
Así, entre reuniones secretas de barra de bar, llamadas de teléfono y silencios más largos que una cuaresma sin torrijas, se va construyendo la democracia cofrade moderna: esa en la que todos pueden votar… siempre que voten lo correcto.
Y mientras tanto, los válidos se marchan. Algunos cansados, otros asqueados y muchos simplemente hartos de discutir con gente cuya mayor aspiración en la vida es mandar sobre quién reparte papeletas de sitio. Porque hay hermanos mayores que no quieren una hermandad: quieren un cortijo con cirios.
Después llegan las lamentaciones: “Es que cada vez hay menos gente”, “La juventud no se implica”, “Ya no hay compromiso”, “la culpa es del cura” etc.
Claro. Qué raro que nadie quiera quedarse en un ambiente donde cualquier persona útil acaba señalada, eliminada con la misma facilidad que eliminan lo mejor que tienen.
Y aun así, el afortunado reelegido posa feliz en la foto oficial, convencido de que va a salvar la hermandad, cuando en realidad lo único salvado es su ego. En tanto la cofradía sigue perdiendo hermanos, ilusión y futuro, pero oye: la vara sigue en sus manos, que es lo importante.
Luego, cuando el sedente se marcha, desaparece para siempre, ni cultos, ni convivencias, ni un triste café por la casa hermandad. Porque nunca amó a la cofradía: solo amaba sentirse importantes dentro de ella. Y cuando se apaga el foco, se acaba el milagro.
Por eso hay hermandades que crecen y otras que sobreviven en estado vegetativo desde hace décadas. Las primeras se rodean de gente válida, aunque moleste; las segundas se especializan en expulsarla antes de que haga sombra.
Y luego dirán que la crisis está en la sociedad, no, la crisis está en esos pequeños reinos de terciopelo y bordados en oro, en esos cortijos donde algunos confunden servir con mandar y fraternidad con obediencia.
Pero tranquilo, todos, sabemos ya lo que pasa en tu hermandad, que no resucita, y también sabemos cómo acabará.
El candelabro | La Semana Santa empieza en septiembre
El Jubileo por el VIII Centenario de la Aparición de la Virgen de la Cabeza ya tiene logotipo oficial
La Hermandad de la Cabeza de Sevilla presenta el diseño del nuevo terno para la Virgen
Así es el cartel anunciador de los Solemnes Cultos y Procesión de la Virgen del Rosario de Granada
San Gonzalo inicia la celebración de los 50 años de la cuadrilla de costaleros del Soberano Poder
Raúl Muñoz Gallardo será el encargado de pintar el Cartel Oficial de la Semana Santa de Linares 2027
Éxito rotundo en la igualá de la cuadrilla de Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo
Presentado el cartel anunciador de la salida procesional de Nuestra Señora de la Cabeza, que recorrerá Sevilla el 3 de octubre
El manto blanco de la Esperanza Macarena acompañará a la Virgen del Rosario de Alcalá de Guadaíra en su LX aniversario
La Clemencia de Jerez retoma la ejecución del nuevo techo de palio de Salud y Esperanza con la mirada puesta en 2027
La Quinta Angustia de Córdoba prepara su salida en vísperas de 2027 con el paso de San Juan Bautista de La Salle y aprueba el Rosario de la Aurora de la Virgen
Jesús Despojado enriquece su estandarte corporativo con un nuevo diseño de José Antonio Grande de León
A paso mudá | La verdad única
Gilena dedicará una jornada de cultos a María Santísima de los Dolores con besamanos, función principal y vigilia de oración
San Jerónimo de Sevilla se prepara para su salida procesional 




