Galería | María Santísima de los Dolores protagoniza un histórico Rosario Vespertino por las calles de Alcolea

La tarde de este sábado 12 de septiembre, Alcolea vivió una jornada de especial significado con la celebración del Rosario Vespertino de María Santísima de los Dolores, una convocatoria que ya forma parte de la historia de la Hermandad de los Dolores y que estuvo marcada por una circunstancia inédita: la llegada de la titular mariana hasta la Ermita de Alcolea, convertida por primera vez en destino y eje principal de esta celebración.

La imagen de María Santísima de los Dolores salió desde la Casa de Hermandad a las 19:15 horas, dando comienzo a un recorrido concebido como un encuentro de oración y devoción por las calles de la barriada. El rezo del Santo Rosario, acompañado por el coro parroquial, fue jalonando el caminar de la Virgen en una tarde en la que la dimensión religiosa de la convocatoria quedó estrechamente unida a un acontecimiento excepcional para la corporación.

Un recorrido marcado por la historia de la barriada

Desde la Casa de Hermandad, el cortejo tomó Cabo Carmona Chamizo para continuar por la Carretera de Madrid, alcanzando posteriormente Cuartel. El itinerario regresó después a la Carretera de Madrid para proseguir por Capricho y enlazar nuevamente con la Carretera de Madrid, por donde María Santísima de los Dolores continuó su camino hasta alcanzar la Ermita.

El recorrido adquirió así un significado añadido, no solo por llevar la devoción de la titular a distintos enclaves de Alcolea, sino porque culminó en un templo que, debido a las obras que se están ejecutando actualmente en la parroquia, ha asumido un protagonismo extraordinario en la vida cultual de la hermandad.

A las 20:30 horas estaba prevista la entrada de la Virgen en la Ermita, poniendo el broche a un Rosario Vespertino de carácter histórico e inédito. Su llegada a este enclave constituyó el momento central de una jornada que quedará vinculada a una situación excepcional: por primera vez, la Ermita se convirtió en el punto neurálgico de un acto de estas características protagonizado por María Santísima de los Dolores.

La Ermita, nuevo escenario de los cultos

Las obras que se desarrollan en la Parroquia de Alcolea han obligado a trasladar temporalmente hasta la Ermita los cultos dedicados a la titular de la Hermandad de los Dolores. Esta circunstancia ha propiciado una configuración extraordinaria del calendario cultual de la corporación y ha permitido incorporar este espacio a la experiencia pública de la devoción a la Virgen.

La celebración del Rosario Vespertino sirvió, por tanto, como antesala de un periodo especialmente significativo, ya que los días 17, 18 y 19 de septiembre tendrá lugar en la Ermita el Solemne Triduo en honor de María Santísima de los Dolores, con la celebración de la Eucaristía a las 20:30 horas durante las tres jornadas.

La presencia de la titular en la Ermita y el traslado temporal de los cultos han otorgado a este enclave una relevancia hasta ahora inédita dentro de la vida de la hermandad. Lo que inicialmente responde a la necesidad derivada de las obras parroquiales ha quedado unido, de este modo, a una celebración extraordinaria que ya forma parte de la memoria cofrade de la barriada.

Oración compartida por todo Alcolea

El acompañamiento del coro parroquial tuvo también un papel destacado durante el Rosario Vespertino, poniendo voz al rezo del Santo Rosario y reforzando el carácter comunitario de una celebración concebida para reunir a devotos, fieles y vecinos en torno a la titular de la corporación.

La Hermandad había extendido previamente su invitación a devotos, fieles, vecinos y a todas aquellas personas que quisieran acompañar a María Santísima de los Dolores, buscando que esta jornada trascendiera el ámbito estrictamente corporativo para convertirse en un encuentro compartido por el conjunto de Alcolea.

La tarde dejó así una estampa singular: María Santísima de los Dolores recorriendo las calles de la barriada en Rosario Vespertino y alcanzando la Ermita, un escenario que, por las circunstancias derivadas de las obras de la parroquia, ha adquirido una dimensión inédita dentro de los cultos de la hermandad.

El Rosario Vespertino de este 12 de septiembre queda, de este modo, como una celebración marcada por la excepcionalidad. La salida de la Virgen, el rezo del Santo Rosario por las calles de Alcolea y su llegada a la Ermita configuraron una jornada de especial trascendencia para la Hermandad de los Dolores y para la propia barriada, incorporando un nuevo escenario a la vivencia pública de una devoción que encontró en esta tarde un capítulo singular de su historia.