Enrique Barrero: «La grandeza de la Semana Santa es extraer la variedad y pluralidad de aspectos que tiene»

El poeta desgrana en Canal Sur sus claves para el Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2027

Enrique Barrero, pregonero de la Semana Santa de Sevilla de 2027, ha comenzado a asimilar el alcance de una designación que, según ha reconocido en los micrófonos de Canal Sur Radio, ha superado ampliamente sus expectativas. El poeta y profesor ha repasado su trayectoria literaria, sus vínculos con las hermandades sevillanas y su particular manera de entender una Semana Santa que, a su juicio, debe ser abordada desde la variedad, la pluralidad y el equilibrio.

Durante la entrevista, Barrero ha confesado encontrarse todavía «aterrizando en esto» y ha admitido su sorpresa ante la repercusión que ha tenido su nombramiento. Las felicitaciones recibidas han llegado incluso de personas con las que había perdido el contacto durante años. «Personas de antiguos compañeros, antiguos alumnos, personas a las que uno había perdido la pista hace tiempo, compañeros de promoción, de una carrera», ha explicado, antes de reconocer que la respuesta recibida ha sido «tremenda».

El nuevo pregonero ha asegurado que no esperaba una reacción semejante durante el primer fin de semana posterior a su elección. La sucesión de mensajes y muestras de afecto le ha llevado a admitir que permanece «un poco sorprendido» por una repercusión que, ha señalado, «está superando todas mis expectativas».

Un pregón concebido desde la poesía

La elección de Barrero supone que el Consejo de Hermandades y Cofradías haya confiado el Pregón de la Semana Santa de Sevilla a un poeta con una amplia trayectoria vinculada a la creación literaria, una circunstancia que el propio protagonista interpreta como una señal sobre el carácter que se espera de su intervención.

El pregonero ha recordado que, en las distintas intervenciones que ha realizado anteriormente para hermandades, siempre ha procurado imprimir una marcada personalidad lírica. Entre ellas ha citado actuaciones y composiciones relacionadas con Santa Marta, el ejercicio de las Cinco Llagas de la Hermandad de la Carretería y el Perdón de La Oliva de Salteras, entre otras.

«Yo no engaño a nadie. Yo lo que hago es escribir», ha afirmado Barrero, explicando que su manera natural de abordar este tipo de encargos parte de «una impronta lírica» y de una forma de entender la escritura basada en «ver fluir» y en la expresión de sentimientos. Por ello, considera que si el Consejo ha depositado en él la responsabilidad de pronunciar el pregón, probablemente sea precisamente esa dimensión poética la que se pretende trasladar al atril del Teatro de la Maestranza.

Su relación con la poesía dedicada a la Semana Santa no se limita, además, a composiciones ocasionales. Barrero ha recordado que cuenta con dos o tres libros de poesía específicamente vinculados a esta temática, entre ellos Mater Dolorosa. Décimas marianas de la Semana Santa de Sevilla y otro volumen editado por la Fundación Farmacéutica sobre los Dolores de la Semana Santa sevillana.

También ha explicado que, tras el fallecimiento de su padre, quien fue secretario de la Hermandad de Pasión y mantuvo una importante vinculación con la corporación, escribió un monográfico dedicado a su Cristo y a su Nazareno, titulado Sonetos de Pasión. A ello se suma una decena de libros de poesía de carácter general y diversos reconocimientos literarios, entre ellos el Premio Florentino Pérez Embid, además de otras publicaciones aparecidas en anuarios, boletines y monografías dedicadas a hermandades.

Literatura de altura, pero también capacidad para llegar al público

Uno de los asuntos centrales de la conversación ha sido la relación entre la calidad literaria y la capacidad de comunicación de un pregón destinado a un público amplio. Barrero ha defendido que ambas dimensiones no deben plantearse como realidades enfrentadas.

A su juicio, existe una tendencia hacia una poesía más popular en los pregones de Semana Santa, debido también a que muchos de quienes los pronuncian son aficionados y no profesionales de la literatura. Frente a ello, ha reivindicado la posibilidad de introducir formas poéticas de mayor elaboración, como el soneto o el endecasílabo, pero sin perder de vista la naturaleza pública del pregón.

«Yo creo que ahí hay que alcanzar un equilibrio», ha señalado. Su intención pasa por que la poesía esté «bien construida» y respete «la ortodoxia de la métrica, de la rima, de la secuencia», cuidando igualmente el ritmo de los versos.

Barrero ha insistido, sin embargo, en que el Pregón de la Semana Santa no debe contemplarse como una competición literaria. «No hay que olvidar que el pregón no es una pieza con la que uno literariamente vaya a aspirar a que le den el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Poesía», ha manifestado. Su finalidad, ha añadido, es que quienes estén presentes puedan disfrutar del texto y alcanzar una emoción vinculada a la Semana Santa.

El reto de conectar con las nuevas generaciones

La conversación también ha abordado uno de los objetivos que han marcado los últimos años en torno al Pregón: acercar esta cita a los jóvenes. Ante la pregunta sobre si una generación habituada a formatos como TikTok o Instagram puede sentirse atraída por textos de mayor extensión y complejidad, Barrero ha respondido desde la prudencia.

«Con confianza, con el corazón en la mano, yo no sé si soy la persona más apropiada para este motivo», ha reconocido. El propio pregonero se ha definido como «una persona relativamente clásica y relativamente convencional», aunque ha defendido que la calidad literaria conserva su capacidad para conectar con el público.

«Yo creo que la calidad llega a todas partes y yo creo que la calidad abraza el corazón y el oído de las personas», ha expresado. Desde esa convicción, ha planteado como objetivo conectar con el mayor número de personas posible, aun siendo consciente de las dificultades que entraña trasladar un discurso literario a una sociedad acostumbrada a otros códigos de comunicación.

El origen de un poeta que comenzó con un premio escolar

La relación de Barrero con la poesía comenzó, según ha relatado, de una manera casi circunstancial. Durante sus estudios del antiguo Bachillerato sintió una especial inclinación por la asignatura de Literatura y por las enseñanzas de sus profesores del colegio.

La oportunidad decisiva apareció cuando conoció la convocatoria de un premio de poesía dirigido a estudiantes de enseñanza secundaria y promovido por el Ayuntamiento de Sevilla. Se presentó al certamen y obtuvo el galardón. Aquella experiencia terminó convirtiéndose en un estímulo determinante para continuar escribiendo.

«Como lo gané, pensé que quizás podía tener un futuro literario», ha explicado. A partir de entonces continuó cultivando la escritura y, ya durante sus estudios universitarios, comenzó a publicar sus primeros libros, en torno a 1990 o 1992.

Pasión, Vera-Cruz, Calvario, Los Javieres y San Benito

Barrero ha hablado también de sus vínculos personales con varias hermandades sevillanas. Su pertenencia a Pasión, la Vera-Cruz, el Calvario y Los Javieres, además de San Benito desde su infancia, dibuja un perfil cofrade especialmente ligado a corporaciones de marcado carácter penitencial.

Precisamente esa circunstancia ha provocado ya algunos comentarios sobre el posible tono del futuro pregón, algo que el propio Barrero ha querido relativizar. Ha reconocido que ya ha comenzado a escuchar algunas bromas acerca de que se trata de un pregonero perteneciente a hermandades «sobrias», pero ha rechazado que ello vaya a determinar el contenido de su intervención.

«Yo pertenezco a la hermandad de Pasión y Hermandad de Vera-Cruz y del Calvario, pero también tengo una vivencia de la Semana Santa de los barrios», ha explicado. Se ha definido como «un enamorado de muchísimas cofradías de barrio», mencionando expresamente el Cerro, el Polígono de San Pablo, La Fe y San Gonzalo.

Su propósito, por tanto, será evitar que el pregón quede circunscrito a una determinada manera de entender la Semana Santa. «Yo creo que todo está en el término medio y que está en el equilibrio», ha reiterado, defendiendo un texto que pueda reunir la solemnidad de las hermandades de penitencia con la alegría y la personalidad de las cofradías de los barrios.

Para Barrero, esa amplitud forma parte de la propia esencia de la celebración sevillana. «La grandeza de la Semana Santa es extraer la variedad y pluralidad de aspectos que tiene y de sentimientos que encierra», ha afirmado.

«Para nada tiene por qué ser un pregón triste»: también tendrá alegría y barrio

La vinculación de Enrique Barrero con hermandades como Pasión, Vera-Cruz, Calvario, Los Javieres y San Benito ya le ha hecho escuchar las primeras bromas sobre el posible carácter «triste» de su Pregón, una interpretación que el propio pregonero ha descartado de forma expresa. «Son todas las hermandades sobrias, lo cual yo ya estoy viendo algunos comentarios, pues va, pregón encima, a mí que la pequeña broma, perdón triste, pero pues para nada tiene por qué ser así», ha señalado.

Barrero ha reivindicado también su profunda vivencia de las cofradías de barrio y se ha definido como «un enamorado de muchísimas cofradías de barrio», citando entre ellas el Cerro, el Polígono de San Pablo, La Fe y San Gonzalo. Desde esa perspectiva, ha insistido en que buscará el «término medio» y el «equilibrio», porque no pretende construir «un pregón de Pasión, ni un pregón de barrio ni de hermandad de serie» exclusivamente, sino un texto que «tenga su componente de alegría y de barrio». Para Barrero, precisamente ahí reside una de las grandes riquezas de la celebración sevillana: «La grandeza de la Semana Santa es extraer la variedad y pluralidad de aspectos que tiene y de sentimientos que encierra».

Las vísperas también forman parte de su Semana Santa

El concepto de Semana Santa de Barrero comienza antes del Domingo de Ramos. Preguntado por el momento en el que empieza a vivir la celebración, ha respondido con claridad: el Viernes de Dolores.

Ha explicado que, durante algún momento de su vida, tardó más en incorporar las vísperas a su vivencia cofrade, pero que actualmente considera que forman parte plenamente de la Semana Santa. Ha relatado cómo acostumbra a vivir ese día desde Pino Montano, donde por la mañana visita junto a amigos y compañeros la parroquia de San Isidro Labrador, mientras que por la tarde sigue las salidas de Pasión y Muerte y La Corona.

El Sábado de Pasión adquiere igualmente una dimensión especial por su cercanía al barrio de San José Obrero. «Las vísperas están absolutamente implicadas e incardinadas en la Semana Santa», ha remarcado, por lo que tendrán presencia y referencia en su futuro pregón.

De la Hiniesta al Calvario: sus momentos esenciales

A la hora de elegir una imagen del Domingo de Ramos, Barrero se ha situado en la salida y los primeros metros de la Hermandad de la Hiniesta, corporación con la que mantiene una relación especialmente estrecha. Ha recordado que pronunció el Pregón del Perdón de la Hiniesta y que, durante aquel año, llegó a ocupar la presidencia del paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una experiencia que ha calificado como «inolvidable».

En esa escena ha destacado la conjunción de la Hiniesta con la Banda de Arahal, así como «esa alegría, esa claridad, ese cielo luminoso del Domingo de Ramos». Para él, constituye una vivencia sentimental extraordinaria, aunque ha reconocido igualmente la importancia que tienen para su experiencia cofrade las hermandades de carácter penitencial.

El Lunes Santo aparece asociado directamente a la Vera-Cruz, su hermandad, aunque también ha evocado su relación con la Hermandad del Rocío, vinculada a su experiencia durante su infancia y a la etapa en la que residió en la calle Carrión de Mejías.

Y cuando llega la Madrugada, la respuesta de Barrero se vuelve inequívoca: el Calvario. Ha recordado que ha salido durante muchos años como nazareno en esta corporación y que su momento fundamental de la Madrugada continúa siendo la salida de la hermandad.

Aunque durante casi treinta años distintas circunstancias relacionadas con la salud y las compatibilidades le han impedido mantener esa participación de manera continuada, ha explicado que sigue contemplando desde fuera el tránsito de la cofradía camino del Calvario. «Yo soy una faena del Calvario», ha expresado, dejando claro que esa corporación ocupa un lugar esencial en su vivencia de la noche más intensa de la Semana Santa.

Barrero ha reconocido que la Madrugada contiene «un derroche de alegría», elementos que considera fundamentales, pero ha distinguido esa dimensión de la emoción más profunda que le provoca su propia hermandad. «Para mí la emoción profunda de la Madrugada es el Calvario», ha resumido.

Su mirada sobre los últimos pregones

El futuro pregonero también ha repasado su relación con el Pregón de la Semana Santa de Sevilla. Ha explicado que lo sigue desde su infancia, cuando acudía con su padre, y que ha escuchado los distintos pregones desde una actitud de receptividad y entusiasmo.

«A mí, sinceramente, me gustan todos los pregones», ha asegurado. Aunque ha reconocido que tiene sus preferencias particulares, ha defendido el valor de cada uno de los textos y de las distintas maneras de afrontar la responsabilidad.

Entre sus referencias ha señalado especialmente el pregón de Joaquín Caro Romero, aunque también ha reivindicado el conjunto de las intervenciones que ha podido escuchar a lo largo de los años. En su valoración del momento actual del Pregón, ha rechazado la idea de que exista un descenso de calidad.

A su juicio, cada pregonero aporta su personalidad, su talento y su naturaleza, y de todos ellos puede extraerse algún aprendizaje. Ha definido los últimos pregones como «espléndidos pregones» y ha considerado que se encuentran «en una buena situación y en una buena tesitura».

Una marcha clásica para abrir el Pregón de 2027

La entrevista ha concluido abordando otro de los elementos tradicionales de la ceremonia: la marcha que precederá al pregón. Barrero ha adelantado que su elección se orientará hacia una composición de corte clásico, descartando una pieza excesivamente moderna o reciente.

«Yo elegiré una marcha de corte clásico», ha confirmado, explicando que pertenece a hermandades en las que existe una especial sensibilidad hacia este tipo de repertorio y que, además, cuenta con una vinculación familiar con personas dedicadas al mundo de la composición.

Su deseo es que se trate de una marcha «muy familiar» y reconocible para el público, una composición que resulte cercana «al oído de todo el mundo». Incluso ha apuntado a la posibilidad de escoger una pieza relacionada con su infancia o su primera adolescencia.

La conversación ha servido, en definitiva, para perfilar las primeras claves del pregonero de la Semana Santa de Sevilla de 2027: un poeta que reivindica la calidad literaria sin renunciar a la capacidad de comunicación, un cofrade de profundas raíces penitenciales que reivindica la diversidad de la Semana Santa sevillana y un autor que afrontará el encargo desde la búsqueda permanente del equilibrio.

La cita definitiva será el 14 de marzo de 2027, último domingo del invierno, cuando Enrique Barrero se encuentre ante los sevillanos para pronunciar uno de los textos más esperados de la próxima Cuaresma.