El viejo costal | Nuevas noticias, buenas noticias

Entre comunicados, urnas y cambios en la Madrugada, se abre un tiempo nuevo que escribirán España y Córdoba también. Y no podemos negar que ese tiempo se abre justo ahora, tras la convocatoria de elecciones, en este clima político enrarecido. Que conste que no deseo entrar en disputa entre partidos ni ideologías, esas cosas de la política inexplicables, pero creo que todos estaremos de acuerdo en la necesidad de estabilidad, diálogo y claridad, porque últimamente hemos carecido de ellos.

Y si de precisión ha sido la comunicación de las elecciones, más precisa aún ha sido la voz de las nueve grandes instituciones cofrades de Andalucía en su comunicado dirigido a la SGAE. Una voz que aparece en el momento más adecuado y con un acierto que yo clasificaría de “acierto quirúrgico”.

Lo digo por su exactitud: por reconocer, antes que nada, que los compositores son piezas esenciales, y por comprender su derecho a recibir remuneración por sus obras, dejando muy claro que no desean conflicto alguno ni rechazo hacia los autores o creadores.

Dejan claro su rechazo al procedimiento seguido, ya que conocieron por los medios de comunicación el anuncio de las intenciones de la SGAE, sin contacto previo, sin calendario, sin valoración ni explicación sobre el cobro de la pretendida tarifa. Y dejan claro que esto puede considerarse una falta de respeto institucional, además de un procedimiento poco adecuado.

Insiste el comunicado en que el diálogo debió preceder al anuncio de esta medida.

Pero lo mejor de todo es cómo nos recuerda que la música procesional forma parte de una manifestación pública de religiosidad, y nunca de un espectáculo comercial, muy distante de la realidad económica y devocional de nuestras hermandades.

Por esto me atrevo a decir que este comunicado de las nueve grandes andaluzas es el mayor gesto de cohesión institucional del mundo cofrade en años, quizá décadas.

Otra noticia que me ha avivado es la comunicación de la Hermandad del Nazareno de Córdoba sobre su intención de entrar en Carrera Oficial a las doce de la medianoche para regresar a su barrio ya de madrugada. A pesar de los intentos fallidos de Córdoba por construir una auténtica Madrugada, hemos visto durante muchos años como ha caminado este Nazareno por las calles de una ciudad dormida.

Este cambio en su horario es una manifestación clara, una afirmación silenciosa pero firme, de que el tiempo también puede ser patrimonio. Se ha dado mal en otros intentos, sí, pero esta hermandad insiste en repetir y crear tradición de la única forma posible: repitiendo hasta la extenuación, única manera de que algo se convierta en costumbre viva.

Esta hermandad reabre, una vez más, la narrativa espiritual del Viernes Santo. Lo hace desde la profundidad de su tradicional recogimiento, reforzando la personalidad propia de la corporación y recuperando algo que muchos creíamos perdido: la sobriedad, la intimidad y la autenticidad de nuestra Madrugada siempre olvidada.