El Cristo de la Yedra recorrerá Montilla en una salida extraordinaria por el centenario de su incorporación al Viernes Santo

Montilla se prepara para conmemorar una efeméride que enlaza la historia de su patrimonio religioso con la memoria de su Semana Santa. La Hermandad de Jesús Nazareno ha organizado un calendario de actos en torno al Santísimo Cristo de la Yedra para celebrar los cien años transcurridos desde que la imagen comenzó a formar parte de su cortejo procesional del Viernes Santo, en 1926. Las actividades se desarrollarán entre el 23 de octubre y el 1 de noviembre, con propuestas culturales, iniciativas divulgativas y celebraciones litúrgicas.

La cita más destacada llegará el sábado 24 de octubre, cuando el crucificado protagonice una salida extraordinaria desde la iglesia de San Agustín, templo en el que recibe culto actualmente. La convocatoria permitirá contemplar al Cristo de la Yedra en las calles de la localidad en el marco de una celebración que pretende poner en valor tanto su incorporación al cortejo nazareno como los siglos de historia que preceden a ese acontecimiento.

Un recorrido extraordinario por las calles de Montilla

La procesión comenzará a las 19:00 horas y recorrerá las calles Ancha, Fuente Álamo, El Horno, Puerta de Aguilar, Plazuela de la Inmaculada, Escuelas, San Juan de Ávila, plaza de la Rosa, Corredera, Santa Ana y San Francisco Solano. El regreso a San Agustín se efectuará por la calle Ancha, con la llegada prevista en torno a las 22:00 horas.

La salida estará precedida por una conferencia programada para el viernes 23 de octubre, a las 21:00 horas. Bajo el título «El Cristo de la Yedra en San Agustín. Circunstancias de un retablo», Rafael Portero de la Torre, licenciado en Bellas Artes y conservador-restaurador de bienes culturales, abordará aspectos relacionados con la imagen y su contexto histórico y patrimonial.

La dimensión divulgativa del aniversario tendrá continuidad el jueves 29 de octubre, con una jornada de visitas escolares concebida para aproximar a los más jóvenes al valor artístico, histórico y devocional del crucificado.

Dos jornadas de veneración y un encuentro sobre su historia

Los cultos y actos de reflexión ocuparán buena parte del tramo final de la conmemoración. El viernes 30 de octubre, de 19:00 a 21:00 horas, se celebrará el solemne besapiés al Santísimo Cristo de la Yedra. Esa misma noche, a las 21:00 horas, tendrá lugar la mesa redonda «El Cristo de la Yedra, un siglo tras la Cruz Nazarena», moderada por Rafael Raigón Luque, que abordará la evolución de la presencia de la imagen en la Hermandad y su significado en la Semana Santa montillana.

El besapiés volverá a celebrarse el sábado 31 de octubre, de 18:00 a 21:00 horas, antes de la clausura de los actos, prevista para el domingo 1 de noviembre. A las 12:00 horas se celebrará la solemne función religiosa en honor al crucificado, cuya predicación corresponderá a José Juan Jiménez Güeto, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías. La música correrá a cargo de la Coral Montillana de Don Bosco.

Del antiguo Colegio de los Jesuitas a San Agustín

La historia del Cristo de la Yedra trasciende ampliamente el siglo que ahora se conmemora. La imagen, de estética renacentista y autor desconocido, estuvo vinculada al antiguo Colegio de los Jesuitas de Montilla, donde en 1672 se fundó la Congregación del Espíritu Santo, que lo tomó como titular. En 1749, aquella institución contó también con una rama femenina, cuya titular era una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, origen de una relación devocional compartida entre ambas advocaciones.

La expulsión de los jesuitas en 1767 provocó la desaparición de la congregación y la dispersión de sus bienes. La Virgen de los Dolores fue trasladada en 1772 al convento de Santa Ana, donde continúa recibiendo culto. El crucificado, por su parte, pasó en 1774 a la parroquia de Santiago y, en 1810, llegó a la iglesia de San Agustín, donde permanece en la actualidad.

Su incorporación al cortejo de la Hermandad de Jesús Nazareno en 1926 abrió una nueva etapa en la historia de la imagen, vinculándola de forma estable a la procesión del Viernes Santo. El aniversario recuerda aquel acontecimiento, pero también recupera la memoria de una devoción cuyo recorrido atraviesa distintas etapas de la historia religiosa de Montilla.