Fernando Dueñas. Con estas bellas palabras recibe cada año Pozoblanco a su patrona La virgen de Luna. Son días de gran alegría y regocijo que tienen su inicio en la tarde del jueves con la salida del tambor por las calles de Pozoblanco, que va visitando la casa de cada hermano acompañando por la chiquillería del municipio, anunciando así que la virgen se viene ya. Los actos infantiles continúan con la visita del tambor a los diferentes centros educativos de la localidad y una clase demostración, por el tamborilero oficial de la cofradía en la puerta del ayuntamiento.
El sábado es el turno del carro de la comida que partía hacia el santuario sobre la una del mediodía, acompañados por gran número de hermanos disparando salvas para honrar a nuestra patrona. Tomaría el testigo el coro romero Voces de la Sierra, que deleitaría al público asistente con varias canciones romerías propias de estas festividades. Ya por la noche continuarían los actos con el pregón de la cofradía, realizado por Mari Luna Castro Rubio, una periodista muy vinculada con las tradiciones relacionadas con la patrona a través del desempeño de su profesión a lo largo de más de tres décadas, sin obviar sus raíces y la propia devoción que profesa a la Virgen de Luna. Destacar sus tres deseos: ver a la virgen coronada, fieles en las calles durante la procesión del lunes y que los niños aprendan sus tradiciones desde la vivencia.
Y llegó el domingo, día grande para un pozoalbense. El día comienza bien temprano con la llamada puerta a puerta de cada hermano, pues a las 8 de la mañana deben estar en la casa de la cofradía para ir a recoger al alférez y al capitán de la misma, en sus domicilios. A continuación se dirigen a la parroquia a pedir la pertinente autorización del párroco, que una vez ya concedida marcha al santuario a por nuestra patrona. Una vez allí la saludan con una pequeña oración y realizan una pequeña procesión para comenzar a su término con la misa de romería. Son las tres de la tarde cuando los romeros y peregrinos toman a la Virgen y se dirigen con Ella hacia Pozoblanco.
Antes de poder emprender el camino hacia el pueblo, se realizará en la explanada del santuario una de las descargas que realizan los hermanos, así se conocen los componentes de la cofradía, al revuelo de la bandera. Estas se irán repitiendo a lo largo del camino. A las 6:30 de la tarde tuvo lugar la entrada de la bendita imagen en el pueblo, donde se le impusieron las llaves de los sagrarios de las parroquias por parte del párroco, y también tuvo lugar el tradicional ofrecimiento de hornazos y bollos al grito de: “Virgen de Luna quieres mi hornazo, que si no me lo zampo; Virgen de Luna quieres mi bollo, que sino me lo como”, con los que los niños del municipio una vez más forman parte de la fiesta.
Una vez dentro del pueblo la Banda Sinfónica Municipal acompaña a la imagen, produciéndose varias descargas de dos tipos, al vuelo de la bandera y cruzadas, en la que los hermanos van pasando en dos filas y cuando se encuentran delante de la imagen realizan la salva, siendo estas una de la de las de identidad de la romería. Al llegar al ayuntamiento será el alcalde quien le imponga el bastón de alcaldesa perpetua bajo una gran lluvia de pétalos.
De aquí la comitiva se dirigió hacia la parroquia de santa Catalina, donde estará la Virgen hasta el Domingo de Pentecostés, en el que Pozoblanco vuelve con su patrona al santuario y se la entrega al pueblo vecino de Villanueva. Cante el cielo y tierra una en concierto universal: ¡Viva la Virgen de Luna, nuestra Madre celestial!




















