El concierto se desarrolló entre la emoción, la música y la proyección de imágenes de las devociones más importantes de ciudades como Málaga, Linares o Sevilla, enclaves desde donde procedían las tres formaciones que hicieron las delicias de los presentes.
El proyecto que quiere rendir homenaje a la figura del padre del estilo de Cornetas y Tambores ha abierto el telón de la efeméride por la que se conmemoran cien años de la creación de la primera marcha procesional de cornetas y tambores, «La Milagrosa». Una celebración que ha alcanzado su punto álgido este pasado domingo con la celebración de un certamen protagonizado por tres grandes bandas del panorama musical actual y con el descubrimiento de una placa marmolea conmemorativa en la calle donde nació el insigne artista y músico linarense, Alberto Escámez.
El acontecimiento, que ha sido posible gracias a la plataforma Alberto Escámez: Centenario «La Milagrosa» y a la empresa Global Deconst Sys, comenzaba a eso de las 11:15h en la céntrica calle Viriato de la ciudad linarense con el descubrimiento de la placa conmemorativa al son de la Marcha Real, interpretada en pasacalles por las tres bandas protagonistas del acto inmediatamente posterior. Un acto que concentró a gran cantidad de personas en el espacio indicado para ello, el Teatro Cervantes de la localidad.
El concierto se desarrolló entre la emoción, la música y la proyección de imágenes de las devociones más importantes de ciudades como Málaga, Linares o Sevilla, enclaves desde donde procedían las tres formaciones que hicieron las delicias de los presentes. La Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Rosario de Linares inauguró el acto con la interpretación de la última pieza musical creada por Escámez para la Banda de los Bomberos de Málaga, «La Virgen de Linarejos». Así pues, sonaron marchas como «Rocío» o el estreno de la pieza musical dedicada a los componentes de la propia formación, «Sempiterno».
A continuación, sería la propia formación del Real Cuerpo de Bomberos de la capital malagueña, la que pusiese los pies sobre las tablas del Cervantes en una actuación que dejó latente las mejores interpretaciones de las marchas más subrayadas del autor linarense. Composiciones como «Cristo del Amor» o «Jesús el Rico» retumbaron en los arboles de un remozado teatro que vibró con la formación más añeja del estilo.
Finalmente, la mejor conclusión. La Banda de Cornetas y Tambores Esencia de Sevilla puso la guinda del pastel con el merecido homenaje a la familia Escámez y más concretamente a su nieta, Encarnación Escámez, quien recibió el nombramiento, por parte de la formación sevillana, como madrina de la misma. La propia formación sevillana interpretó composiciones del maestro, tales como «Nuestra Señora de la Consolación y Lágrimas», así como la obra de Julio Vera, «Conversión del Buen Ladrón».





