Este lunes ha sido un día especial para los cofrades de la hermandad del Vía Crucis toda vez que dos acontecimientos singulares aportaron un innegable valor añadido a la misa de hermandad que habitualmente celebra la corporación de la Trinidad. El segundo de estos acontecimientos singulares tuvo lugar a la conclusión de la eucaristía cuando se realizó la presentación del cartel del Lunes Santo que fue desvelado para ser admirados por los hermanos de la cofradía. Una imagen de Araceli Roldán ilustra el lunes Santo de la Cofradía.
Previamente, en el ofertorio de la misa, llegó el turno del primero de ellos, la bendición de las tallas de unos ángeles de pasión, destinadas al altar de cultos del Santísimo Cristo de la Salud, que han sido realizadas por el imaginero cordobés Alfonso Castellano Tamarit, discípulo de Romero Zafra y Antonio Bernal – con este último aprendió y desarrolló las técnicas del dorado y policromía, uno de los puntos fuertes y distintivos de su obra por el realismo que impregna a las imágenes – que cuenta con más de 140 obras repartidas por todo el país aunque la mayoría se encuentran en Andalucía. No obstante, en este caso el dorado ha sido realizado por Francisca González Gallego, técnica aprendida y ejercida desde hace 20 años en Madrid para Patrimonio Nacional.
Entre sus muchas obras se encuentran el Resucitado de la localidad cordobesa de Espejo, el misterio de la hermandad de la Columna de Baeza o las imágenes de la Virgen de las Lágrimas, San Juan y María Magdalena de la Hermandad de las Lágrimas de Úbeda. Para Córdoba realizó para la Hermandad del Descendimiento las imágenes de los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemo, que fueron bendecidas en 2010 para sustituir a las realizadas en el año 1994 por Miguel Angel González Jurado.






