Alfonso Orti: «Ojalá las circunstancias cambien para bien y sean propicias para una nueva Junta de Oficiales que haga posible que le hermandad del Sepulcro siga existiendo y perdure en el tiempo»

El hermano mayor de la Hermandad del Sepulcro, Alfonso Orti, ha escrito una carta a sus hermanos con motivo de la finalización de su mandato como máximo responsable de la hermandad del Viernes Santo. Orti comienza su misiva recordando que «el mandato que ahora concluye se inició con el propósito de revitalizar la hermandad, incorporando a personas jóvenes y creando espacios de convivencia que acercaran a los hermanos», reconociendo que «ni una cosa ni otra las hemos conseguido» ya que «desgraciadamente, la participación de los hermanos se reduce, como mucho, a la Estación de Penitencia, siendo la participación en los cultos a nuestros titulares muy reducida». 

El hermano mayor incide en que «desde el año pasado estamos celebrando las importantes efemérides del 450 aniversario de las Primeras Reglas y el 50 aniversario de la reorganización de la Hermandad», motivo por el cual «hemos preparado un amplio y digno programa de actividades que han supuesto una importante carga de trabajo y esfuerzo económico y, el sentimiento que tengo es que la respuesta de los hermanos ha sido muy decepcionante». «Y eso -explica-, como no puede ser de otra manera, ha minado el ánimo de la Junta de Oficiales hasta el punto de plantearnos si merece la pena tanto esfuerzo», añadiendo que «no me cabe duda de que es el amor a nuestros Sagrados Titulares y a nuestra hermandad lo que nos ha sostenido». «Pero personalmente -añade-, si yo hubiera sabido esto, nos hubiéramos podido ahorrar solicitar la concesión del Año Jubilar. Aun así, creo sinceramente que esta Junta de Oficiales ha hecho lo que estaba en su mano». 

Orti continúa su reflexión haciendo hincapié en que «a esto hay que añadir que, debido a la situación laboral y familiar de varios miembros de la Junta de Oficiales, la carga de trabajo ha recaído muchas veces en pocas personas, lo que se ha traducido en desgaste y en que en algunas cosas o áreas de la hermandad no hayamos podido alcanzar las los objetivos deseados». No obstante el hermano mayor se muestra «orgulloso del grupo de personas que me han acompañado y que siempre han estado ahí, haciendo posible que los altares de cultos y la Estación de Penitencia no hayan visto mermado su esplendor ni un ápice, así como la Cruz de Mayo que, tan vital es para la Cofradía». «A todas estas personas que con su entrega y esfuerzo han suplido todo lo anterior, quiero hacerles llegar mi agradecimiento y mi reconocimiento», enfatiza.

El máximo responsable de la hermandad agradece igualmente al Consiliario y Párroco Moderador D. Fernando Cruz-Conde y a los párrocos In Solidum, D. Fernando Lavirgen y D. Miguel Varona «por el trato que nos han dispensado y por su colaboración para todo cuanto de ellos hemos necesitado, así como a la sacristana Elisa Trucios y a Inmaculada Fuentes por su ayuda y por su comprensión y les pido perdón por todas las molestias que a buen seguro les hemos causado». 

Orti subraya que «el mandato de esta Junta de Oficiales debía finalizar aquí, recordando que «debería celebrarse el Cabildo de Elecciones, pero no se ha presentado ninguna candidatura». Añade que «tenía pensado presentar la mía en el último momento si no había ninguna otra. Pero las difíciles situaciones familiares y laborales de varios de los que han sido parte muy importante de mi mandato y el no haber personas para ocupar con garantías los puestos relevantes de la Junta de Oficiales, me han hecho decidirme por no formalizar la candidatura. En consecuencia, una vez acabado el proceso electoral, solicitaré a la autoridad eclesiástica una prórroga por el tiempo mínimo indispensable para que, una vez pasada la inminente Semana Santa y la Cruz de Mayo, abrir un nuevo proceso electoral».

Orti concluye mostrando su esperanza en que «las circunstancias cambien para bien y sean propicias para una nueva Junta de Oficiales que haga posible que le hermandad siga existiendo y perdure en el tiempo» y pidiendo «perdón por mis errores y, si en algo he faltado u ofendido a alguien, desde aquí le transmito mi sincero arrepentimiento».