Amparo coronada, sueño de Sevilla

Monseñor Saiz Meneses impuso la presea en las sienes de la imagen poco antes de las once

La capital de Andalucía ha amanecido este domingo 8 de noviembre con la alegría y la ilusión desbordante de coronar a una de sus devociones de gloria más señeras, Nuestra Señora del Amparo.

El pontifical ha comenzado con puntualidad inglesa a las diez de la mañana, con la tradicional procesión desde la sacristía de los sacerdotes que iban a participar en la Eucaristía y, cómo no, del arzobispo de la archidiócesis hispalense, Monseñor José Ángel Saiz Meneses, que ha presidido la celebración.

Destacada fue la presencia del Secretario general y Canciller de la Archidiócesis de Sevilla y Párroco de la Magdalena, Francisco Román Castro, quien visiblemente emocionado sostenía la corona de oro que minutos después se impondría a la Bendita Talla.

Otra de las imágenes de la jornada ha sido la de la hermana mayor de la corporación, Francisca Isabel Ruiz, quien ha asistido a la coronación con mantilla negra.

Unos instantes antes del ritual coronatorio, Monseñor Saiz Meneses exaltaba en una sentida y profunda homilía el Amor a la Virgen del Amparo, dejando frases irrepetibles como “hoy ponemos una corona en el cabeza de María, que ella ponga en nosotros el don de la Santidad” o “La corona será más hermosa si dentro de ella sigue latiendo un corazón caritativo”, en referencia a la continuidad del culto y la vida cristiana en torno a la Virgen del Amparo así como a la obra social de la coronación, Institución Benéfica del Sagrado Corazón “Regina Mundi” dedicada al cuidado y atención a los enfermos.

Y el momento esperado llegaba a la once menos cuarto de la mañana, cuando las manos de Don José Ángel portaban la presea hasta las sienes de la Virgen del Amparo, mientras el silencio expectante de las representaciones, fieles y devotos que abarrotaban la Parroquia de la Magdalena se rompía con un sonoro aplauso triunfal.

La corona ya prendía en la cabeza de la Señora y del Niño Jesús, enriquecidas meses antes en el taller de Joaquín Osorio para la ocasión gracias a las aportaciones y donaciones de la feligresía.

La reina de la feligresía ya estaba coronada, y con el repique de campanas se sellaba el precioso momento que quedará grabado para siempre en la retina y los corazones de tantos hermanos, devotos, enfermos y atribulados que se han amparo en esta imagen con el paso de los siglos.

La misa continuaba, y a su conclusión el arzobispo firmaba el acta de la coronación. Tras ello, abrazos y reconocimientos a la junta de gobierno y a los miembros de la hermandad.

Este día será un hito en la historia de esta querida corporación, de Sevilla y la Magdelana. Salve por siempre, Madre del Amparo Coronada.