El Santísimo Cristo de la Salud, venerado por la Hermandad de San Gil en Écija, se erige como una de las imágenes de mayor devoción de la ciudad. Datada en la segunda mitad del siglo XVI, esta obra ha sido objeto de múltiples estudios para determinar la autoría de su talla, un enigma que aún carece de confirmación documental definitiva. En este contexto, la investigadora en historia del arte Ana Valseca ha presentado un trabajo que propone al escultor sevillano Antón Blázquez como posible autor, sustentando su hipótesis en un análisis riguroso de la morfología y los rasgos estilísticos de la obra.
El estudio de Valseca destaca las similitudes entre el Cristo de la Salud y el Cristo de la Vera Cruz de Arcos de la Frontera, atribuido a Blázquez. La investigación examina elementos como la disposición del paño de pureza, caracterizado por pliegues de bordes duros y caídas angulosas; la anatomía del torso, de proporciones alargadas y musculatura suavizada; y el tratamiento del rostro, donde predomina un dramatismo contenido con los ojos entreabiertos. Asimismo, la autora identifica coincidencias en la factura del cabello, con mechones marcados y simétricos, y en la talla de las manos, de dedos finos y articulaciones definidas, reforzando la hipótesis de atribución al imaginero sevillano o a su círculo.
El artículo de Valseca, publicado en la revista Archivo Hispalense bajo el título «El Cristo de la Salud de Écija: ¿Una nueva atribución al artista sevillano Antón Blázquez?», plantea que este estudio constituye un punto de partida para futuras investigaciones. La autora propone ampliar el catálogo de obras atribuidas a Blázquez mediante estudios comparativos, análisis formales y revisión de archivos parroquiales y notariales, con el objetivo de confirmar la atribución y profundizar en el contexto artístico de su producción.
Reseña artística
La talla del Cristo de la Salud combina elementos góticos y renacentistas, característica de la primera mitad del siglo XVI, mientras que su iconografía y estilo anticipan rasgos propios del barroco ecijano del siglo XVIII. La imagen porta una cruz plana tallada, que refuerza su monumentalidad y su carácter expresivo. La procesión de la imagen se realiza sobre un serio y austero paso neobarroco, elaborado en madera de caoba natural por Antonio Martín, con carpintería del ebanista ecijano José M. Martín.
El exorno del paso incluye apliques y cartelas de plata de ley, obra del orfebre Díaz Roncero, mientras que los bustos de los cuatro Padres de la Iglesia en las esquinas, también en plata de ley, fueron realizados por el punzón del artista sevillano Manuel de los Ríos. La ornamentación se completa con faroles de plata, cuatro hachones de caoba y plata sobre el calvario, y broches de los faldones bordados en oro, que confieren un carácter solemne y suntuoso a la presentación procesional.
En el camarín, la Virgen descansa sobre una magnífica peana dorada con pan de oro, acompañada por un dosel ricamente bordado en hilo de oro fino, ambos datados en el siglo XVIII. Este conjunto integra tradición, devoción y riqueza artística, ofreciendo una experiencia visual de extraordinaria intensidad y simbolismo para los fieles y estudiosos del arte sacro.
De este modo, la investigación de Ana Valseca no solo aporta una hipótesis sobre la autoría del Cristo de la Salud, sino que sitúa la imagen dentro de un contexto artístico complejo, en el que convergen el legado gótico-renacentista con las manifestaciones neobarrocas y la orfebrería de gran calidad, consolidando a Écija como un centro de relevancia histórica y artística en la escultura religiosa andaluza.





