Córdoba, ⚓ Costal

Ánimas renueva su confianza en sus capataces

Tras la sorprendente decisión, adoptada el pasado mes de marzo, por la junta de gobierno de la hermandad de Ánimas, que preside Rosario Castelló, de nombrar a  José Ignacio Aguilera Castelló capataz del paso del Cristo del Remedio de Ánimas, después de la renuncia de quien había sido capataz del altar itinerante del Santísimo Cristo, Ángel María Varo Pineda, a causa de motivos de salud que le impedían desarrollar el trabajo de la manera que él quisiera, no ha habido sorpresas con vistas al año próximo y la corporación de San Lorenzo ha anunciado que continúa confiando, como no podía ser de otro modo, en el buen hacer de Aguilera para conducir al imponente crucificado camino de la Santa Iglesia Catedral. Una noticia complementada con la continuidad de  José Luis Ochoa Navarro, todo un clásico y un maestro, como capataz de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas.

Con la decisión de la pasada primavera, José Ignacio Aguilera Castelló, ha unido a su condición de fotógrafo y cartelista, una nueva faceta en su vasto curriculum que continuará desarrollando tras estrenarse con éxito en estas lides el pasado Lunes Santo. Cartelista de la Semana Santa de Córdoba y de las Glorias de la ciudad de San Rafael, vocal artístico del Agrupación de Cofradías, mayordomo de la hermandad de Ánimas y con una evidente vinculación familiar en la misma, la experiencia cofrade que atesora, le ha permitido solventar con absoluta solvencia la difícil papeleta planteada abriendo de este modo un nuevo periodo, cuya dimensión determinará el tiempo, al frente del paso del Crucificado de San Lorenzo. Un tiempo que cuando menos se prolongará hasta 2018.

Por contra, José Luís Ochoa es un contrastado capataz cuyos comienzos fueron como hermano costalero en su hermandad de las Angustias, cuando se hace la primera cuadrilla en 1981 al mando de Javier Romero Castaño como capataz. En 1995 comenzó como contraguía en el Sepulcro de la mano de Luís Miguel Carrión, «Curro”. En 1996, Javier Romero regresó al martillo de las Angustias y nombró a Ochoa segundo capataz. Al año siguiente el propio Ochoa fue nombrado capataz titular de las Angustias, puesto en el que permaneció hasta 2014. Además ha sido capataz del palio la virgen del Amor en 1998, desde 2001 a 2010 del misterio del Silencio, del paso de la Soledad de Santiago durante cuatro años, del palio de las Lágrimas de San Pedro y actualmente del paso de Las Tristezas y el paso del Corpus de Ánimas. Una dilatada carrera al servicio de las cofradías.

 

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