Antonio García Barbeito reivindica a la Virgen de Araceli como protectora de los campos andaluces

El Real Santuario de Aras ha acogido este domingo una celebración en la que la devoción a María Santísima de Araceli se ha unido al reconocimiento de las raíces agrícolas de Andalucía. La ofrenda de frutos, organizada por la Real Archicofradía aracelitana, ha contado con la participación del escritor y periodista Antonio García Barbeito, que ha dedicado su intervención a destacar el alcance de la advocación lucentina como Patrona de todos los campos de Andalucía.

La Eucaristía, celebrada el 18 de octubre, ha estado presidida por Ángel Cristo, vicario de la Campiña, y se ha desarrollado en un clima de recogimiento y solemnidad. La convocatoria ha reunido en el santuario a los devotos de la patrona de Lucena en torno a una tradición que expresa el agradecimiento por los frutos de la tierra y la confianza depositada en la protección de la Virgen.

La Virgen y la identidad agrícola de Andalucía

La intervención de García Barbeito ha constituido uno de los pasajes centrales de la jornada. A través de sus palabras, el periodista ha situado a María Santísima de Araceli como una advocación estrechamente vinculada a la tierra andaluza, a las personas que la trabajan y a la esperanza que acompaña cada ciclo de las cosechas. Su evocación ha subrayado el valor de una devoción que encuentra en el campo no solo un medio de sustento, sino también un espacio de memoria, identidad y tradición.

La ofrenda ha servido así para poner en primer plano la relación entre la fe y el mundo rural, donde el esfuerzo cotidiano de agricultores y trabajadores del campo convive con la incertidumbre de las cosechas y la espera de sus frutos. En ese contexto, la Virgen de Araceli ha sido presentada como referente espiritual de quienes viven ligados a la agricultura, una dimensión que proyecta su patronazgo desde Lucena hacia el conjunto de Andalucía.

El apartado musical ha corrido a cargo de Araceli Campillos, acompañada a la guitarra por Luis Calderito. La combinación de voz y guitarra ha contribuido a realzar la celebración eucarística y a completar una jornada en la que la solemnidad litúrgica se ha acompañado de expresiones artísticas vinculadas a la tradición.

Agradecimiento de la Archicofradía

Al término de la celebración, la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli ha trasladado su gratitud a Antonio García Barbeito por su intervención, así como a Ángel Cristo por presidir la Eucaristía y a Araceli Campillos y Luis Calderito por su participación musical. La corporación ha reconocido igualmente la presencia de los asistentes, cuya participación ha contribuido al desarrollo de esta cita de especial significado para la devoción aracelitana.

La ofrenda de frutos ha vuelto a convertir el santuario en punto de encuentro entre la tradición religiosa y el arraigo de Andalucía a sus campos. Una celebración que ha situado a la patrona de Lucena como símbolo de la esperanza de quienes trabajan la tierra, reforzando el vínculo entre la advocación aracelitana, la cultura agrícola y la identidad espiritual de la comunidad andaluza.