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Córdoba

Así es la maravillosa bambalina frontal del palio de la Virgen de la Salud

Se trata de una magnífica pieza elaborada por el insigne bordador ecijano Jesús Rosado Borja, siguiendo el diseño que Julio Ferreira, auténtico artífice del maravilloso altar itinerante concebido para la Madre del Redentor

Ya se vislumbra en el horizonte la materialización de un sueño mil veces imaginado en el corazón del barrio del Naranjo. Un sueño que cautiva, que emociona, y que ha vivido este sábado histórico, en la Parroquia de Santa Victoria, un nuevo episodio secuencial que ya forma parte de la memoria colectiva de la Córdoba Cofrade. Poco podían imaginar, cuando se anunció que la Virgen de la Salud se incorporaría a la Estación de Penitencia de la Agonía el próximo Martes Santo, que lo haría entronizada en un altar itinerante cuyo palio se ha de convertir, por derecho propio, en una de las piezas más impactantes de la ciudad, con un diseño más elaborado y una ejecución más impecable de cuantas conforman el patrimonio de la Semana Santa de Córdoba. Así ha quedado desvelado con la presentación de la bambalina frontal de lo que será un conjunto único e incomparable.

Una obra en la que confluye la intervención de artistas de primer nivel, con una privilegiada presencia de dos nombres cuya esencia ha quedado plasmada en esta primera fase del conjunto, que ha sido presentada en la jornada de hoy, 24 de febrero, al término de la Fiesta de Regla que da por terminado el quinario consagrado al Santísimo Cristo de la Agonía. Se trata de una magnífica pieza elaborada por el insigne bordador ecijano Jesús Rosado Borja, siguiendo el diseño y la supervisión de Julio Ferreira, auténtico artífice del impactante altar itinerante concebido para la Madre del Redentor. La realización del fleco de la bambalina y la cordonería ha sido responsabilidad de otro prestigioso artista, Sergio Guzmán, auténtica referencia en la materia, autor del nuevo fleco del palio de la Macarena, entre otros muchos trabajos.

La primera salida de la dolorosa que tallara Miguel Ángel González Jurado en 1988 también lleva inscrita otros nombres reputados. Así, el carpintero Juan Pérez Sánchez ha sido el encargado de tallar la parihuela del palio, que estará además comandado por Francisco Carbonero bajo la próxima Luna de Nisan. Todo ello como complemento de la toca de sobremanto que ha bordado Francisco Mira y la elección de Antonio García de los Ríos para realizar el pollero, así como la decisión de que será la Asociación de Música de Cabra la que le ofrenda sus sones el próximo Martes Santo.

El diseño del palio de la Virgen de la Salud sigue las pautas decorativas establecidas en la línea estilística de la cofradía: el Renacimiento (1480-1630). Se trata de una obra que se sitúa bajo una ornamentación influenciada por el gusto italiano de formas y follajes con una clara presencia de grutescos. Un Renacimiento elegante en sus líneas y poderoso a la vez, al servicio de los emperadores, reyes y pontífices. El Concilio de Trento no consiguió invertir esta tendencia, pero tuvo la habilidad de llevarse este método practicado en las cortes al terreno religioso que desde ese momento se distinguió por la opulencia y el fasto dentro de la Iglesia Católica.

Desde el punto de vista estilístico, la bambalina juega en tres espacios: la base principal; el follaje habitado por grutescos, siguiendo una estructura denominada “candelabro”, donde se sitúa en estructura vertical los motivos en forma de jarrones o copas, estando presente en los tres paños de la decoración; y los follajes de figuras de semianimales y aves, que toman al adaptarse con la ornamentación formas de unión con acantos hasta el punto de acabar siendo parte de ellas mismas. Sobre la parte central superior, la disposición del ornamento se deposita sobre unas estructuras lineales que se curvan en los centros en formas de medias lunas. En ellas residen los putti -los típicos querubines alados renacentistas-, acompañados en los lados por cuernos repletos de frutas representativas, motivo muy empleado en la decoración del siglo XVII.

El motivo más importante es quizás el centro de la decoración, donde se impone un “cartiglio”, o cuero italiano, en forma de rollo de papel desplegado, utilizando como soporte un mascarón de un putti, con caídas de cintas airosas y con frutas en los extremos. Parte esencial en este proyecto, es la gran de la viveza de los tonos en el color. Fieles a las tonalidades características del Renacimiento, los grandes pintores del Quattrocento y del Cinquecento italianos optaron en sus pinturas por tonalidades con gran viveza en los ropajes, ricas en el color. El fondo de la bambalina tendría que acoger este requisito básico, por lo que se optó por un rojo intenso, rojo legión, fundamentado en los frescos de las Madonnas de Perugino (1448-1523) o Rafael (1483-1520).

La impecable ejecución de la pieza ha consistido en bordados en oro a realce con gran variedad de puntos en piezas tejidas, así como con una profusa utilización de hojillas y cartulinas. Esta compleja dificultad queda claramente evidenciable en la realización de las tres cabezas de querubines y de San Rafael, bordadas en setillo a altísimo realce, y la utilidad del bordado al canutillo rizado mate y brillo. Se muestra así una bambalina con fondo rojo sacramental en su máxima expresión cromática y con la conjunción con lo hetéreo que nos da el campo de visión con una malla de grandes dimensiones, orificios y calados que hacen que la luz penetre entre los bordados y traspase en la domus de María Santísima de la Salud. Finalmente, la pieza está rematada con un fleco muy genuino y particular, realizado exprofeso para la cofradía y colocado manualmente uno a uno.

Todo ello viene acompañado también por la práctica del punto milanés y del giraspe. Además, los distintos niveles de cartulinas han permitido dotar a la bambalina de un perfecto conjunto de matices combinados a través de las distintas tonalidades de hilo de oro. De este modo, el realce se dividirá en tonos oscuros, más adheridos a la propia bambalina, y en tonos claros, dispuestos en las zonas más superficiales. Un diseño prolífico en el detalle que, en las manos de Rosado, se ha materializado en una obra de gran calidad técnica y elevado nivel artístico para dotar a la Reina del Naranjo de una de las piezas esenciales de la Córdoba cofrade del siglo XXI.

Recordemos que el paso de palio estrenará las jarras del conjunto, de metal plateado y dorado y adornadas con pedrerías de esmaltes color rubí y zafiro, que serán adornadas por Javier Grado. Además, la hermandad adquirió hace unos meses unos varales provisionales, hasta que se acometan los diseñados por Julio Ferreira. Varales que han sido remozados por Manuel Valera con nuevos nudetes siguiendo el diseño de los definitivos que diseñara Ferreira. El palio presentará una candelería también provisional -que será dispuesta por Álvaro Doctor y su equipo- y las jarras y los violeteros definitivos, y la dolorosa lucirá la magnífica corona que estrenó con motivo de su XXV aniversario todo ello ejecutado por Manuel Valera, además del llamador, realizado por Rafael Rubio Valderde. El conjunto completo ha emanado de la creatividad de Ferreira y ha contado con su inestimable y esencial supervisión. Finalmente el paso presentara unos respiraderos provisionales realizado por Antonio Madueño hasta que la hermandad acometa los definitivos.

Y, cómo no, el perfume de la Reina del Naranjo lo pondrá un incienso creado por Eliseo Rodríguez. Su impecable labor en las sevillanas hermandades de Pasión y el Baratillo, entre muchas corporaciones andaluzas, lo acreditan en una materia poco usual hoy en día en el mundo cofrade y no por ello menos importante. Todo ello conformará un conglomerado único, perfecto, que propiciará que el próximo Martes Santo sea sencillamente inolvidable, un sueño hecho realidad. 

Adicionalmente, y por si la puesta en escena del paso de palio de la Reina del Naranjo fuese poco, la Hermandad de la Agonía, fiel a su irrenunciable e indiscutible vocación solidaria ha querido poner en marcha una obra social de la mano de este ilusionante estreno para la Semana Santa de Córdoba, directamente relacionada con la advocación de la Virgen. Una importante obra social materializada en cuatro patas perfectamente definidas. Una beca para el seminario menor de San Pelagio que pertenece a la feligresía, un programa para acompañar a personas con drogodependencia en el barrio que se llama +SALUD+ y una beca para una escuela de pacientes con cáncer de mama que se llama Rose Project. Además, desde este mismo instante, la hermandad sufraga íntegramente los gastos del Ala de Baja Exigencia de Cáritas. Y el día 9 de marzo los de la uvi social de esta asociación de la Iglesia. Una hermosa iniciativo múltiple que representa la guinda perfecta para el sueño perfecto convertido en realidad.

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