El Grupo de Fieles de Nuestro Padre Jesús de la Luz Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Resignación, de la Barriada de los Campos de Soria, ha dado a conocer la pintura que ocupará la gloria del techo de palio de la dolorosa con motivo de su próximo 24 de octubre.
La obra, titulada «Bajo tu Luz», ha sido realizada al óleo por el escultor y pintor Luis Fernando Ramírez Mata. Concebida específicamente para acompañar a María Santísima de la Resignación, la composición propone un discurso artístico articulado alrededor de la luz de Dios, la infancia, la memoria, la pérdida y la esperanza, conceptos que encuentran en la advocación mariana uno de sus principales ejes de interpretación.
Una reflexión sobre la resignación y la esperanza
El planteamiento de la pintura parte de una concepción de la resignación no como renuncia, sino como una aceptación dolorosa que permite continuar amando incluso cuando la ausencia se hace presente. Desde esta perspectiva, la obra convierte el dolor y la pérdida en elementos integrados dentro de un mensaje más amplio de permanencia y esperanza.
En el centro de la composición se sitúa la Luz de Dios, presentada como origen y destino de toda la escena. Hacia ella se dirigen diversas figuras infantiles y angélicas que aluden tanto a la inocencia y al comienzo de la vida como a aquello que, por diferentes circunstancias, termina perdiéndose.
Entre estas representaciones adquiere especial relevancia un ángel de tez morena, concebido como símbolo de la universalidad de la infancia y de la diversidad existente entre los pueblos.

La experiencia personal que vertebra la composición
La dimensión simbólica de «Bajo tu Luz» tiene además un marcado componente personal, puesto que la concepción de la obra surge de una experiencia vivida por el propio artista.
En la pintura, José, hijo de Luis Fernando Ramírez Mata, representa la vida que continúa, mientras que Luis, el hijo que no pudo crecer, aparece sin alas y conectado con la Luz mediante un cordón umbilical. Este elemento adquiere así la condición de hilo que enlaza la existencia terrenal con la trascendencia.
Luis sostiene el ancla de la esperanza, mientras José porta la cuerda que los mantiene vinculados dentro de la composición. Ambos quedan unidos mediante este símbolo, que constituye asimismo un homenaje a todos los niños que no llegaron a nacer.
De este modo, la ausencia queda transformada en memoria y la memoria adquiere una dimensión de permanencia. El vínculo familiar se integra así en el discurso general de una pintura que sitúa en su núcleo la vida, la pérdida y aquello que permanece a pesar de ella.
Un retablo simbólico de la devoción sevillana
La pintura incorpora igualmente un particular retablo simbólico de la devoción sevillana, construido mediante la representación de santos y advocaciones a través de sus atributos característicos.
Entre los elementos presentes se encuentra la palma del martirio de Santa Justa y Rufina, así como la referencia a la advocación de Regina Angelorum, vinculada a la hermandad de los Ángeles de San Juan de Aznalfarache de Sevilla.
También aparece la súplica litúrgica «Kyrie eleison», «Señor, ten piedad», integrada en un lazo de color verde esperanza como referencia al Señor de la Piedad del Grupo de Fieles Salud y Esperanza.
La composición reúne además distintos símbolos relacionados con la devoción y la tradición sevillanas: la Virgen del Pilar, la corona de la Virgen de los Reyes y la violeta de Santa Ángela de la Cruz, su flor, utilizada como alusión a la humildad y la espiritualidad.
A este conjunto se suman la espada de San Fernando y los atributos que identifican a San Isidoro, representados mediante la mitra, las plumas y el libro. También figura el escapulario de la Virgen del Carmen, mientras que el corazón en llamas constituye la referencia a Miguel de Mañara.
La iconografía continúa con los grilletes de San Hermenegildo, evocadores de su encarcelamiento y martirio; el pan y el bastón arbóreo de San Onofre, relacionados con su vida de retiro y penitencia; el báculo de San Leandro y la Cruz Tau de San Francisco de Asís.
Finalmente, el conjunto incorpora el libro, la aguja y el hilo como representación de Santa Ana, completando un repertorio de símbolos que establece un diálogo entre distintas manifestaciones de la espiritualidad sevillana.
El hilo como elemento conductor
Precisamente el hilo constituye uno de los elementos esenciales de la obra. Su recorrido atraviesa la composición hasta concluir formando la firma del propio autor, adquiriendo así un significado que trasciende su dimensión meramente pictórica.
En su recorrido, el hilo queda convertido en una representación de la vida, la familia, la fe y la memoria, conectando los diferentes elementos que conforman la escena y reforzando la idea de los vínculos como eje fundamental de «Bajo tu Luz».
La obra establece de esta manera una relación entre lo que une, aquello que se pierde y aquello que permanece, entre los hijos presentes y los ausentes, y entre la experiencia particular del artista y una realidad que pretende abarcar a los niños de todos los pueblos y procedencias.
Tradición sevillana expresada desde un lenguaje contemporáneo
Aunque la pintura hunde sus referencias en la tradición devocional sevillana, su planteamiento recurre a un lenguaje contemporáneo para trasladar el contenido espiritual de la composición.
Los diferentes atributos no aparecen únicamente como elementos identificativos de santos y advocaciones, sino que funcionan como palabras de un lenguaje visual cuyo recorrido converge finalmente en la Luz de Dios. Es precisamente esa luz la que articula el sentido último de la composición y la convierte en referencia de esperanza y trascendencia.
Con «Bajo tu Luz», Luis Fernando Ramírez Mata ha planteado una obra en la que la iconografía, la experiencia personal y la tradición devocional confluyen alrededor de una misma idea: los vínculos que permanecen incluso frente a la ausencia.
La nueva gloria acompañará a María Santísima de la Resignación en el techo de palio el próximo 24 de octubre, llevando consigo un discurso pictórico en el que cada hilo, cada atributo y cada figura conducen hacia un mismo punto de encuentro: la Luz bajo la mirada de María Santísima de la Resignación.





