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Cádiz

Cádiz abrazó la Expiración de Cristo en una jornada irrepetible

Cádiz vivió ayer una jornada para recordar y para tomar apuntes de cómo tratar con mimo y cariño la historia de tu hermandad, no solo con la salida, sino todo el conjunto de detalles que culminaron en una explosión de pasión y fervor.

Se respiraba desde por la mañana un ambiente que, desde luego no correspondía a un jueves de agosto. Cádiz se convirtió en viernes santo. En el entorno de San Lorenzo podían verse gran cantidad de mantillas y guardias civiles, se respiraba castrense.

Con toda la calle engalanada para la ocasión, se entremezclaban los sones de la banda que acompañaría al misterio con el fervor del gentío que se concentraba en la calle Sagasta. Mención especial a la Agrupación Musical Lagrimas de Dolores por el maravilloso nivel que mostraron durante todo el recorrido, la Isla estuvo presente en este gran día.

De ahí en adelante todo detalle fue cuidado con el máximo cariño por los cofrades de Expiración. Salía el misterio y se hizo un silencio sepulcral en la calle para facilitar la complicada maniobra de salida, que culminó a los sones del Himno Nacional mientras se alzaba el Señor.

Mágnifica la disposición del misterio, que no fueron pocos los cofrades que comentaron la posibilidad de mantenerlo así con otra dolorosa para el calvario. Si entrañable quedó el misterio, más lo fue la imagen de San Juan Evangelista, elevando la mirada hacia los ojos del Señor.

Se notó la buena mano y el buen gusto en la mayordomía con la grandiosa exposición de flores que llevó el paso, compuesto por liatris, rosas cool water, alium, anthurium, anastasias, lisianthu e hipericum, felicidades por ello.

El misterio encaminó entonces el itinerario que le llevaría por lugares tan entrañables como el Barrio del Falla, su barrio, la Parroquia Castrense del Santo Ángel o San Antonio. Uno de los momentos más mágicos de la jornada sería el paso por la plaza Fragela donde la cuadrilla y la banda crearían un binomio que sin duda, arrancó el aplauso de una plaza que se encontraba repleta.

Poco a poco fue adentrándose por las estrecheces gaditanas para llegar a la querida Archicofradía de Columna y la Archicofradía del Ecce Homo, que les recibirían con las puertas de sus casas abiertas, casas como San Antonio que antaño fuese también de la hermandad castrense.

Un laberinto de calles le llevarían hasta la recogida, donde rompió el aplauso de los fieles ante una lluvia de pétalos rojos y blancos para entrar en San Lorenzo a los sones de Ave María, que encerraría para siempre todos los momentos y emociones que quedaron grabados en el recuerdo de un viernes santo veraniego y castrense.

Felicidades a la cofradía y al buen hacer de la cuadrilla por este inolvidable 75 aniversario y que se cumplan muchos más.

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