Caído y Fuensanta renueva su compromiso con el Calvario de Puente Genil para el Martes Santo de 2027

La formación cordobesa volverá a poner sus sones tras el Sagrado Titular de la corporación pontanesa durante su Estación de Penitencia

La Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta de Córdoba continuará vinculada musicalmente a la Hermandad del Calvario de Puente Genil durante el próximo Martes Santo. Ambas instituciones han renovado el acuerdo que ya las unió en la pasada Semana Santa, garantizando así la continuidad de esta relación de cara a la Estación de Penitencia de 2027.

Continuidad musical para el Martes Santo de 2027

El acuerdo contempla que la formación cordobesa vuelva a acompañar musicalmente al Sagrado Titular de la Hermandad del Calvario durante su recorrido penitencial por las calles de Puente Genil el Martes Santo de 2027.

La renovación supone la prolongación de un vínculo que ambas partes ya compartieron durante el pasado Martes Santo y que permitirá que los sones de Caído y Fuensanta vuelvan a formar parte del acompañamiento musical de la corporación pontanesa en una nueva jornada de la Semana Santa.

Una relación basada en la confianza

La banda ha trasladado públicamente su satisfacción por la continuidad del acuerdo y ha mostrado su agradecimiento a la Hermandad del Calvario por la confianza depositada nuevamente en la formación y en su propuesta musical.

Desde Caído y Fuensanta se ha destacado que esta renovación permite estrechar los lazos existentes entre ambas instituciones y prolongar una relación que volverá a tener como escenario las calles de Puente Genil durante una nueva Estación de Penitencia.

De esta manera, la formación cordobesa afrontará el Martes Santo de 2027 con el compromiso de volver a acompañar musicalmente al Sagrado Titular de la Hermandad del Calvario, dando continuidad a una vinculación que ya tuvo su expresión en la pasada Semana Santa.

Una devoción nacida en la antigua ermita del Calvario

La historia del Cristo del Calvario se remonta a 1642, año en el que Sebastián de Venegas realizó la talla destinada a la antigua ermita del Calvario, emplazada en la parte alta de la localidad. La imagen fue concebida con brazos articulados, una característica relacionada con su participación en el Auto del Descendimiento que tenía lugar en la tarde del Viernes Santo. En aquella primera etapa, el Cristo salía en procesión como crucificado, mientras que en la propia ermita recibía culto también como imagen yacente.

Del Calvario a la parroquia

Durante el siglo XIX, la imagen fue trasladada a la Parroquia de Nuestra Señora de la Purificación, donde a lo largo del tiempo ocupó diferentes espacios de culto. Su presencia se documenta en la capilla bautismal, posteriormente en la ermita del Dulce Nombre y, más tarde, en el retablo de Nuestra Señora de las Angustias, antiguo retablo de Nuestra Señora del Rosario. En la actualidad, el Cristo recibe culto en la capilla del Sagrario.

La refundación de la Hermandad y la transformación del paso

La Hermandad fue refundada en 1942, iniciándose una nueva etapa en su trayectoria. Seis años después, en 1948, se emprendió una profunda transformación del paso del Cristo, para la que se incorporó la antigua imagen de San Dimas y se encargó a Federico Coullaut Valera la realización de la imagen del mal ladrón.

El nuevo misterio quedó completado para la Semana Santa de 1949, año en el que se produjo su estreno. Esta configuración acompañó al Cristo durante décadas, concretamente hasta 1975, cuando la Hermandad realizó por última vez su estación de penitencia en la noche del Viernes Santo.

La llegada de Nuestra Señora del Consuelo y el traslado al Martes Santo

El año 1976 marcó otro momento decisivo en la evolución de la corporación. En aquella fecha se incorporó como titular Nuestra Señora del Consuelo, imagen donada a la Hermandad y bendecida el 26 de febrero, correspondiente al Jueves Lardero de ese año.

La llegada de la Dolorosa trajo consigo una modificación en la jornada penitencial. Desde entonces, la Hermandad pasó a realizar su estación de penitencia durante la tarde-noche del Martes Santo, consolidando así una nueva presencia dentro del calendario de la Semana Santa local.

El Lignum Crucis, otra de las grandes devociones de la corporación

Junto a sus imágenes titulares, la Hermandad custodia como titular la reliquia del Lignum Crucis, que forma parte de sus cultos y acompaña a la corporación durante la estación de penitencia del Martes Santo, siendo portada por uno de los hermanos.

Un calendario de cultos ligado al ciclo litúrgico

Los principales cultos de la Hermandad se desarrollan durante la semana inmediatamente anterior a la Cuaresma. El programa comienza el Jueves Lardero y alcanza su culminación con la Función Principal del Domingo de Carnaval, jornadas en las que adquiere especial protagonismo el altar de cultos instalado en el altar mayor, con la participación de la Schola Cantorum Santa Cecilia.

A esta programación se suma la función dedicada a Nuestra Señora del Consuelo, que tiene lugar el domingo posterior a la festividad de Todos los Santos. La celebración incluye un solemne besamanos en la capilla del Sagrario, donde recibe culto la imagen.

El recogimiento como seña del Martes Santo

El carácter serio, sobrio y recogido constituye uno de los rasgos definitorios de la estación de penitencia del Martes Santo. Dentro de este espíritu ocupa un lugar destacado el Vía Crucis del Viernes de Dolores, durante el que las imágenes son trasladadas hasta la Casa Hermandad en un acto marcado por el profundo recogimiento.

Durante la estación penitencial, el Cristo del Calvario es portado a hombros por sus hermanos, mientras Nuestra Señora del Consuelo recorre las calles bajo un paso de palio de inspiración clásica, iluminado mediante varales con tulipas, configurando una estampa acorde con la sobriedad que caracteriza a la corporación.

La incorporación de la Virgen del Carmen

La Hermandad cuenta asimismo, desde hace algunos años, con Nuestra Señora del Carmen como titular gloriosa. La imagen recibe culto en la capilla de Ánimas, actualmente denominada capilla del Santo Sepulcro, donde dispone de su propio retablo.

Cada 16 de julio tiene lugar la Función dedicada a Nuestra Señora del Carmen. En los días previos a su festividad, la imagen es trasladada al altar mayor, donde permanece para la celebración de sus cultos.

Crecimiento y enriquecimiento patrimonial desde los años ochenta

A partir de mediados de la década de 1980, la Hermandad experimentó un destacado proceso de crecimiento, tanto por el aumento de su número de hermanos como por el progresivo enriquecimiento de su patrimonio.

En la actualidad, sus dos pasos procesionales son portados por treinta costaleros cada uno y cuentan con el acompañamiento de un amplio cortejo integrado por nazarenos e insignias de notable valor artístico y devocional, elementos que completan la personalidad de una corporación cuya historia se ha ido construyendo a lo largo de varios siglos.