Cofrades de primera y de segunda ¿Cuál es la diferencia entre el Rescatado y la Agonía?

Hay preguntas en las cofradías cordobesas que todo el mundo tiene clara la respuesta, pero en público hay que “taparse” y no la dan aunque la sepan ¿Por qué en una hermandad como la de la Agonía se crea una gestora «exprés» y en el Rescatado, tras varias convocatorias de elecciones fallidas, se dan dos años de gracia al actual hermano mayor? ¿Por qué incumpliendo los mismos requisitos para estar en una junta de gobierno hay cofrades a los que se les permite formar parte de ella y a otros no? ¿Por qué cuando se denuncia un “pucherazo” en unos comicios cofrades la resolución siempre es la misma, a favor del que gana?

Por partes. En el primero de los casos sorprende que una cofradía con una nómina sobrada de hermanos nadie se presente a hermano mayor. Como también es llamativo que en la del Barrio del Naranjo, se obligara a convocar elecciones al borde de los límites mínimos de tiempo y se impusiera una gestora en tiempo récord. Algo de lo más interesante si se tiene en cuenta que los hermanos de la Agonía son la mitad, en el mejor de los casos, que los del Rescatado. Esto sin contar que el actual máximo dirigente de la corporación del Domingo de Ramos llevará dos mandatos y medio cuando acabe el periodo de gracia, mientras en otra Hermandad cordobesa se optó por permitir un tercer mandato de su actual responsable. La conclusión es que el criterio es que no hay criterio y se depende de la casuística en casi todos los casos. 

¿Por qué incumpliendo los mismos requisitos para estar en una junta de gobierno hay cofrades a los que se les permite formar parte de ella y a otros no?

Esa es la segunda pregunta del millón y la repuesta, como en el caso anterior, es que el criterio es lo suficientemente ambiguo para dejar en manos del consiliario de turno la decisión. Podría aplicarse la normativa sin excepción, sí y es clara al respecto, pero en algunas corporaciones se asume el riesgo de perder el control o de que no haya quien quiera asumirlo. Si firma el párroco, problema resuelto. Si mantienes amistad con él, más fácil aún. Y es que se han dado casos que, en la misma situación personal del afectado, una vez se le dio permiso para estar en junta y otra no, con el mismo responsable eclesial de por medio. Se puede ahondar más y dar nombre y casos puntuales, pero la esfera privada de los afectados lo desaconseja. Si les sirve el del que firma este artículo ya es esclarecedor per se. 

 ¿Por qué cuando se denuncia un presunto “pucherazo” en unos comicios cofrades la resolución siempre es la misma, a favor del que gana?

La respuesta hay que pedirla en la Delegación de Hermandades y Cofradías. En público será siempre silencio. La cuestión cuenta con amplia literatura y una dirección unívoca, el que gana manda. Es, al fin y al cabo, la postura del avestruz para evitar el problema que todos ven. Casos como los del Calvario lo ratifican y, por más que las aguas se hayan calmado, la realidad es que la cofradía de San Lorenzo lo ha pagado caro en su nómina, al menos, de nazarenos. 

A la vista de lo expuesto hay cofrades de primera y de segunda y hermandades  que se miden con idéntico rasero. Las razones solo las saben quienes toman las decisiones.