Córdoba

Cuando la Virgen duerme en Doña Mencía

Como cada año, cercana la fiesta de los Padres de la Santísima Virgen María, la Sagrada Imagen del Tránsito de la Virgen en cuerpo y alma a los Cielos, preside el Altar Mayor de la Parroquia de Ntra Sra de Consolación en Doña Mencía, durante todo el mes de Agosto.

La Sagrada Imagen de Nuestra Señora se puede contemplar en una hermosa urna de madera policromada, toda adornada de flores y con las letanías del Rosario, escenificadas en torno al Arca que guarda a la Virgen Dormida. En la parte de abajo en latín, del Cantar de los Cantares;» et dilectus meus loquitur mihi surge propera amica mea formonsa mea et ven «( Mi Amado habló y me dijo; » ¡levántate oh Amada mía! ¡oh hermosa mía, sal»!).

La Santísima Imagen, es representada, con dulce placidez y sonrisa en el momento de su Tránsito de esta tierra a la Gloria del Cielo. Vestida, con jubón, saya y manto del siglo XVII realza aún más la sobriedad y Belleza del momento. María con corona de plata y descansando su cabeza sobre almohadones nos traslada al momento de su Tránsito hasta el Cielo en Cuerpo y Alma, y nos señala el camino del Cielo, pues Ella nuestra Madre ya ha recorrido el camino de la vida y nos muestra el sendero, de seguimiento al Señor en nuestro caminar hacia la Eternidad.

Es una de las fiestas marianas más importantes,, que la Iglesia celebra el 15 de agosto. Teológicamente pertenece a uno de los dogmas o verdades de fe definidos por la Iglesia; junto a la Maternidad divina de María, es decir que es la Madre de Dios, y que fue concebida sin pecado original y que fue siempre virgen, el Magisterio solemne nos entregó esta verdad. Es la última verdad enseñada por la Iglesia al ser definida por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950; y como es un dogma de fe, no hay posibilidad de que seamos engañados al admitirlo, pues el Papa goza de la prerrogativa de la infalibilidad, como nos enseñó el Concilio Vaticano I el años 1870.

El dogma no toca algunas cuestiones muy relacionadas con el, como si la Virgen murió o no, y si la respuesta es afirmativa, si resucitó. Estas cuestiones han quedado a la libre aceptación y discusión de los fieles, sobre todo de los teólogos. Lo enseñado por Pío XII en la Constitución “Munificentissimus Deus “ es “Que la Inmaculada Madre De Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.Dentro de la libertad para aceptar que María muriera está una tradición muy metida en la creencia de los ortodoxos orientales.

Es muy visitada en Jerusalén la basílica de la Dormición de la Virgen que los bizantinos construyeron a comienzos del siglo V. En el monte Eleón, que se está fuera de la muralla de la ciudad vieja y muy cerca de la Basílica, está la tumba de David y el Cenáculo donde Jesús instituyó la Eucaristía en la Ultima Cena. En la cripta de la Basílica atendida por una comunidad de Benedictinos que forman la Abadía de la Dormición hay una venerada imagen que representa a la Virgen acostada, con un mosaico en la cúpula que representa a Jesucristo que viene a llevar su alma.

Según una tradición muy antigua, el Arcángel San Gabriel le habría anunciado a María que su Hijo vendría a buscarla después de tres días, dandole una Palma del Paraiso, como signo de que tu Hijo te aguarda. El mismo Jesucristo había avisado a los apóstoles que se reunieran en Jerusalén para despedirse de María. Todos ellos habrían acompañado el cuerpo de María, que había sido enterrada junto a las tumbas de sus padres y de su esposo San José en Getsemaní, que está cerca de la Basílica de la Dormición.

Pero Tomás no llegó a tiempo del entierro de María y quiso ver su cuerpo para despedirse de él. Cuando abrieron la tumba, el cuerpo de la Virgen no estaba, y sólo vieron los lienzos con que lo habían envuelto y un intenso olor a Nardos. Por la noche oyeron una música celestial y vieron a María que suspendida en el aire les decía: “alégrense, porque yo estaré con ustedes todos los días”.

Llegada la Solemnidad del 15 de Agosto, la Santa Imagen es colocada en hermosa cama a los pies del Altar Mayor de la Parroquia para la Veneración de los fieles, y así permanecerá hasta terminada la Octava de la Asunción con la Fiesta de Santa Maria Reina.

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