El Capirote, Opinión, Sevilla

De la meteorología y otros cuentos

La Semana Santa deja tantos titulares que no podemos seguir avanzando hacia el futuro sin continuar analizando cómo se han venido desarrollando los acontecimientos de nuestra fiesta mayor. Esto por dos motivos, uno porque hablar del futuro es ahora mismo, al igual que desde hace meses, un páramo debido a la inacción del Consejo (con tantas reformas y tan pocos avances) y otra porque después de dos años sin desfiles procesionales miramos hasta el más mínimo detalle.

El Lunes Santo la lluvia fue la gran protagonista. Aunque antes de que apareciera ya teníamos temas de conversación. La petalada a la Virgen del Rosario del Polígono de San Pablo por la cuesta del Rosario es uno de esos puntos que ya se convierten en imprescindibles. Como los llamados tiraores, con una efusividad y ganas de ser protagonistas que a nadie escapaba verlos como si fueran auténticas estrellas que se asoman al balcón para lanzar un saludo a los súbditos. Antes ya habíamos tenido bastante con el exorno floral del primero de los pasos de la Redención. Alguien con no poca sorna comentaba desde la explanada del santuario de los Gitanos si es que desde allí se iba a anunciar al nuevo concursante de «Supervivientes».

Pero anécdotas aparte, el gran enemigo de las cofradías hizo su aparición y provocó que la jornada se descompusiera. Vimos al Cautivo del Tiro de Línea arropado por la multitud, a una Campana quedarse vacía cuando aparecieron las primeras gotas o al manto de la Virgen de la Salud totalmente empapado. Continuó la tarde y las cofradías se quedaban en la catedral. Otras como Las Aguas, en la Magdalena y otras, véase el caso de la Vera Cruz anunciaban la salida del Lignum Crucis y el regreso a escasos instantes de asomar por su capilla.

Información transmitida a través de Aemet el pasado Lunes Santo

El Lunes Santo desde luego fue un hervidero de informaciones. Los nazarenos salían por la puerta de Palos para regresar otra vez y uno si sintonizaba la televisión en esos momentos no sabía si era actualidad o se repetían las imágenes en bucle. Lástima del patrimonio material pero también del humano. Había tantas ganas de Semana Santa que se anuncia la estación de penitencia con una alta probabilidad de lluvia. Pero claro, antes de que nos señalen echamos la culpa a la Aemet. Y nos quedamos tan panchos Porque eso sí que es coger el toro por los cuernos (ahora que estamos en feria) y no pedir disculpas por habernos precipitado. ¿Cuánto nos importan los hermanos que acompañan a nuestros sagrados titulares?

Semanas previas con una alta probabilidad marcaban el calendario el Lunes y el Martes Santo. Llega el primer día de la semana y la Aemet detalla en Twitter cómo será la jornada en Sevilla. Y después llenan las redes contándonos que manejaban unos partes que no daban lluvia. Sáquenlos. Hasta ahora lo único que tenemos son las predicciones que la agencia estatal transmitía a través de sus órganos oficiales. Y algunos en su poder la información que llegó a cierta cofradía. Y no, el riesgo de lluvia no era como para haber puesto en la calle cientos de nazarenos. El octavo mandamiento dice así: «No dirás falsos testimonios ni mentirás».