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El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

De primera y de segunda

Conocido es por todos la división interna que hay en el mismo mundo de la Semana Santa. Y aunque se quiera negar tan solo bastan unos ejemplos para darnos cuenta de que las diferencias existen. Podrán leer en la mayoría de los portales la acción social de las hermandades que más tirón tienen en las redes. O las más populares, que vienen a ser también las que cuentan con mayor número de seguidores en internet.

Pocos caen en la cuenta de aquellas corporaciones que con un menor número de ingresos hacen importantes esfuerzos por ayudar al más necesitado o para planificar un organismo que ayude a los más desfavorecidos. Estas no tendrán reflejo en prensa y su actividad pasará sin pena ni gloria sin caer en la cuenta de que detrás es esconde un trabajo impagable -más aún en los tiempos que corren-.

Con los errores sucede de igual modo. Y lo saben bien las últimas cofradías que entraron a formar parte de la nómina de las que hacen estación de penitencia a la catedral. Ríos de tinta se han escrito contra El Sol o El Polígono de San Pablo. ¿Y qué pasa con los estrenos? Hay aquellas que apuestan por enriquecer su patrimonio y el hecho de contar con el beneplácito de un destacado grupo de cofrades convierte la última pieza en un prodigio a pesar de contar con una falta de calidad incuestionable. Y si se trata de una corporación que empieza a dar sus primeros pasos cualquier detalle es mirado con lupa, elevándose al nivel de escándalo por los rancios que no ven más allá de los caños de Carmona.

Vayamos a los besamanos. Levantados con maestría y con el de la Esperanza Macarena destacando sobre los demás, rozando la perfección en un montaje que a pesar de contar con menos elementos no ha perdido un ápice de brillantez, porque solo basta Ella para llenar el espacio. Sin embargo, en las redes hemos podido encontrar críticas a la organización. Una cola que en ocasiones llegaba a la muralla, horas de espera para que no pudieran tener ni cinco segundos para contemplar a la Esperanza que más falta nos hace, sobre todo en estos tiempos. Pasarán sin pena ni gloria porque todo se eleva al nivel de prodigio si se trata de la Macarena. Y flaco favor hacemos si no somos capaces de abordar cuestiones que deslucen este mundo que nos apasiona. Se ha podido ver en directo a través de la señal de la corporación y ha sido constatada por aquellos que apenas tenían tiempo de contemplar la belleza infinita de la Señora de San Gil. Pero pocos toserán en un mundo que adolece de hipocresía. Porque en el de la Semana Santa, al igual que en el que habitamos, también existe.

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