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Sevilla

Del blanco y negro al color

Gracias a las nuevas tecnologías las estampas de un pasado añejo revelan una nueva realidad

Quienes vieron por primera vez la aparición del color en fotografías debieron sentir lo mismo que aquellos que se introducen hoy en día en el mundo de este arte y conjugan su experiencia para ofrecer instantáneas coloreadas cuyos resultados son más que sorprendentes. Las redes sociales han contribuido a que capítulos captados en una época donde las imágenes eran en blanco y negro ahora puedan conocerse a color. Y aunque estos perfiles no proliferan en demasía, la mayoría de los que existen se atreven con cualquier ámbito.

Quizá la más conocida sea la que administra Rafael Navarrete, nacido en Puertollano, residente en Sevilla y que a través de su página “La Historia, a color” ofrece desde momentos reconocidos que ya forman parte de la Historia hasta otros que resultan igual de interesantes pero que han pasado desapercibidos dado el desconocimiento por parte del público. Según recoge la descripción de la citada página, las instantáneas que se tomaron desde el nacimiento de la fotografía hasta la aparición del color estas “se hicieron así no como opción estética, sino porque no había elección”. Ahora, “las técnicas actuales de coloreado digital nos permiten resucitar esas fotos para verlas con una mirada diferente”.

Y dentro de las categorías existentes, donde pueden encontrar desde escritores, actrices, políticos, también hay lugar para la Semana Santa de Sevilla. Esta página, que comenzó su andadura en la conocida red social de Facebook allá por noviembre de 2013 con una fotografía coloreada de D. Benito Pérez Galdós, cuenta actualmente con más de setecientas instantáneas publicadas y más de 23.000 seguidores. Pero, en lo que respecta a la Semana Mayor, ¿cuáles son las fotografías más sorprendentes?

El nazarenito de Las Cigarreras

En 1935 Robert Capa, quien inmortalizó la guerra civil española, visitó Sevilla durante la Semana Santa. El Jueves Santo captó esta instantánea donde aparece un niño de la cofradía de Las Cigarreras en la Calle San Fernando. El paso del tranvía impide ver no solamente la fachada de la actual sede del rectorado sino también los coches aparcados. Robert Capa, pseudónimo de Endre Ernö Friedmann, y de Gerda Taro, pseudónimo a su vez de Gerta Pohorylle, fue una pareja que trabajó como corresponsales gráficos de guerra así como de fotoperiodistas durante el pasado siglo. Para el Jueves Santo captaron también la conversación de dos nazarenitos de la misma cofradía en la misma calle, donde puede apreciarse parte de la fachada de la antigua Fábrica de Tabacos. Tres años después de esta imagen la corporación pudo recuperar la imagen del Señor atado a la Columna que se quedó en Los Terceros, por lo que a la talla ejecutada por Joaquín Bilbao ya le quedaba poco tiempo para ser sustituida.

La Amargura en un cajón

Los años de la guerra civil dejaron estampas para el recuerdo tan impresionantes como la de la Macarena o la Virgen de la Amargura en un cajón precisamente para resguardarlas de los vándalos que buscaban destruir todo lo que tuviera relación con el catolicismo. El 30 de noviembre de 1936, Manuel Ruiz de los Santos, más conocido como “Manolito, el Granuja”, decide abrir el cajón en el que se encontraba la que se convertiría en la primera de las dolorosas hispalenses coronada canónicamente. También permaneció oculto Nuestro Padre Jesús del Silencio en el desprecio de Herodes. Ambos titulares fueron trasladados a un almacén que en la Calle Marqués de Paradas era de Carlos González. Temiendo las represalias, fue Rafael Montaño, Hermano Mayor de la corporación del Domingo de Ramos, quien tomó la responsabilidad de ocultarlas. Ese mismo año, el 18 de julio, el almacén que tenía la corporación era quemado y saqueado, perdiéndose las andas del misterio, las figuras secundarias del primero de los pasos, y parte de los varales y jarras del palio. Por suerte, los titulares ya no se encontraban allí. Al año siguiente, efectuaron su estación de penitencia. El Señor lo hizo sobre las andas cedidas por la Hermandad de San Bernardo, mientras que la dolorosa con San Juan acudió al templo metropolitano sobre su paso. Durante meses había estado trabajando Cayetano González rehaciendo los enseres que se perdieron.

Nazareno montado en Vespa

Una de las instantáneas más curiosas muestra a un nazareno perteneciente a una cofradía de negro sobre una Vespa allá por el año 1959. La Calle, Almirante Lobo, aparece solitaria con tan solo la presencia de dos señoras al fondo. Y a lo lejos se observa la Giralda, que puede contemplarse gracias a la escasa alturas de los edificios que aparecen. Aunque es prácticamente imposible saber a qué hermandad pertenece el nazareno, el hecho de que sea de día reduce el círculo de las corporaciones de negro, apuntando algunos expertos que puede tratarse de la Hermandad de Los Estudiantes.

Los Armaos de la Macarena

El propio Rafael Navarrete sitúa la ejecución de esta fotografía a finales de la segunda década siglo y principios de los años veinte. Juan González Castejón, capitán de la centuria por aquellos años —lo fue desde 1918 hasta 1926— aparece en el centro de la fotografía acompañado por gran parte de la misma. En 1915, después de varios años sin hacer acto de presencia, salía la centuria gracias a la labor de Joselito “El Gallo”, quien costeó los trajes que pueden verse en la imagen, diseñados por Rodríguez Ojeda. Desapareció entonces la conocida como ropa “de costilla”, sustituyéndose por la “de escamas”. También se introdujeron las correas de cuero rematadas con una cabeza de león de plata, colgadas al borde inferior de las corazas.

 Las Glorias, también presentes con el Simpecado del Rocío de Triana

La Hermandad del Rocío de Triana contactó directamente con Rafael Navarrete para que este realizara una recreación policromada que permitiera a la corporación qué decisiones tomar sobre la restauración del Simpecado. Ignacio Gómez Millán diseñó el actual, que vino a sustituir al anterior en 1936, llevándose a cabo los bordados en el taller de José Caro Márquez. Por otra parte, Castillo Lastrucci fue el artífice de la Virgen del Rocío que aparece en esta pieza y el orfebre Jorge Ferrer hizo lo propio con las piezas ornamentales.

 La página “La Historia, a color” contiene otras imágenes relacionadas con el mundo de las cofradías, pero también un nutrido catálogo conformado por otras instantáneas que son igualmente llamativas. Santa Ángela de la Cruz, Fray Leopoldo de Alpandeire, Picasso o Abraham Lincoln son algunos de los nombres cuyos rostros reciben el color gracias a las últimas tecnologías. Sin olvidar las vistas de ciudades como Sevilla o Barcelona. Un trabajo minucioso, realizado por Rafael Navarrete, que merece la pena ser conocido para apreciar mejor nuestro pasado.

 

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