Sevilla, ⭐ Portada

Diario de Cuaresma (X): Ya navega la Esperanza

Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla

Carlos Herrera Crusset. Año 2001

El pregonero destila amor por Triana en esta trazo de exaltación. La luz, el calor del pueblo que vibra con sus imágenes, la voz del capataz, el sonido de las bambalinas, la llegada al Altozano, el recuento con un barrio sediento de Esperanza … Todo se acompasa en una sinfonía de imágenes que recorren la retina de Herrera y nos llevan directamente a esos rincones tan propios de la cofradía: El puente, la Capillita del Carmen, la antigua Cárcel del Pópulo, San Jacinto, el Baratillo o Santa Ana.

El texto del autor es Viernes Santo 100%, rezuma arrabal trianero en cada línea, llevando al lector hasta ese trozo de cielo andante que es la Virgen en su portentoso palio en esas maravillosa madrugada en la que las horas, al verla a ella, se convierten en segundos.

Triana

Y en Triana, mi Esperanza. Y en Triana la Señora, que por las aguas avanza con seis varales de eslora.

Una calle de barrio viejo que se convierte en altar y en barco que va parejo como un palio por la mar.

Oleaje de blanca cera desde babor a estribor, la mecen por habaneras de corneta y de tambor.

Sus banderas, estandartes Marineros de costal.

En la gente, su baluarte y en su memoria, arrabal.

Su Palio, vela mayor. Su itinerario, la aurora. Su timón, un llamador. Y en el puente, la Señora.

De grumete, un aguaó. Por la proa, nazarenos en la mar, un resplandor. Y allá en el cielo, ni un trueno.

Y sirviéndole de amparo donde las aguas se abren Triana tiene su faro en la Capilla del Carmen.

Pañuelos de despedida que se echan a volar como lágrimas caídas que se ahogan en la mar.

Bronce que tañe en repique en la espadaña del puerto mientras abajo, en el dique, parte un palio a mar abierto.

Un viento por la trasera chicotá tras chicotá, la lleva hasta la ribera de la misma Madrugá.

Un suave balanceo tiene su vieja madera. En su bodega ajetreo de hombre y trabajadera.

El horizonte, Sevilla, hacia Catedral avanza, que más allá de la orilla tiene espejo esta Esperanza.

Adiós, Madre y Capitana. Tengas feliz singladura. Mañana por la mañana tu cara aún será más pura.

Y de vuelta por la bocana Del puente a la embocadura, el aire de tu Triana te ceñirá la cintura.

Mientras, la sangre batiente de las almas en espera dará color de poniente a esta pronta primavera.

Leva anclas barlovento, que hoy le sirve de vigía entre el recodo del viento su bendita cruz de guía.

Doce horas de crucero, corazones en bonanza, que en Triana, marineros, ya navega la Esperanza.

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