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Córdoba

Dos ofrendas con sabor taurino para la Esperanza

Sobradamente conocida es la vinculación existente entre el mundo de la tauromaquia y el universo cofrade, como manifestaciones artísticas que son, que se materializa en miles de episodios que son prueba fehaciente del nexo común entre dos conglomerados en los que la mezcolanza entre la música y la estética propician el perfecto caldo de cultivo para que la emoción, la tradición y el sentimiento confluyan para concebir momentos únicos e irrepetibles.

Una relación que se alimenta también de miles de piezas patrimoniales que forman parte del ajuar de decenas de imágenes devocionales y tienen su origen en trajes de torear o capotes de paseo o que han sido financiadas, a lo largo de las décadas, por matadores de toros. Y es que el ajuar de las distintas corporaciones que configuran el universo cofrade, se nutre de ofrendas dotadas de componentes de diversa índole, que oscilan desde el evidente valor patrimonial que atesoran al aspecto devocional y sentimental que en ocasiones se erige en mucho más capital si cabe y son muchas las ocasiones en las que estas ofrendas tienen su origen en el arte que se desarrolla en la arena de las plazas de toros.

Es el caso de la Hermandad de la Esperanza que ha recibido la donación de un traje de luces rosa palo y oro confeccionado por el prestigioso sastre taurino Santiago Pelayo a mediados del S. XX y una mantilla de seda bordada a mano y datada del S. XIX. Dos hermosas ofrendas con un evidente componente taurino que se incorporan al caudal patrimonial de la corporación de San Andrés en virtud de la generosidad de unos devotos.

No es la primera vez que la antigua cofradía de Santa Marina, una de las collaciones con mayor sabor taurino de la ciudad de los Califas se vincula con este mundo. Ya en 1948 la hermandad realizó un festival taurino para costear una saya color turquesa, las gualdrapas del paso y la confección del palio y el bordado del manto que la cofradía encargó a Martínez Cerrillo.

Además, la Virgen tiene en su ajuar una magnífica saya bordada en oro sobre tisú de plata conocida como la saya torera, que tiene bordados del traje de torero del diestro “Zurito”, que fue diseñada por Juan Martínez Cerrillo, ejecutada por las Madres Adoratrices en el año 1966 y restaurada en 2003 por Antonio Villar Moreno, por los que esta donaci´pon ahonda en una evidente tradición que la hermandad del Domingo de Ramos ha cuidado a lo largo de su densa existencia.

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