El altar del trascoro de la Catedral, ya dispuesto para la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío

Una representación del Pentecostés, con imágenes procedentes de cinco hermandades sevillanas, presidirá la solemne eucaristía

Ya se encuentra plenamente finalizado el altar que presidirá la Santa Iglesia Catedral de Sevilla durante la histórica Coronación Canónica de María Santísima del Rocío, dolorosa titular de la Hermandad de la Redención. La escena elegida para ocupar el trascoro del primer templo metropolitano no es otra que la del misterio de Pentecostés, una iconografía de gran profundidad teológica y elevado simbolismo, que convertirá el conjunto en una verdadera catequesis visual.

La Hermandad de la Redención ha optado por reproducir el momento en que el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles congregados junto a la Virgen María, tal como lo relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 2, 1-4). La elección no es casual: ya en el año 2018, con motivo del besamanos extraordinario celebrado en la iglesia de Santiago, la corporación presentó esta misma escena, que ahora se recupera y amplifica en el marco de un acontecimiento que marca un hito en la historia de la cofradía y de la ciudad.

El montaje presenta a la Virgen como figura central, Madre de la Iglesia y plenitud de santidad, rodeada de los apóstoles que, transformados por la efusión del Espíritu, inician la expansión del Evangelio. A través de esta representación, se resalta el papel mediador de María, receptora y transmisora de los siete dones del Espíritu, al tiempo que se subraya su condición de redimida desde el primer instante de su existencia por los méritos de la Pasión de Cristo.

La escena, que estará compuesta por un total de doce figuras secundarias, ha sido posible gracias a una notable colaboración interhermandades. A las imágenes del propio paso de misterio de la Hermandad de la Redención se suman figuras cedidas para la ocasión por otras cuatro corporaciones hispalenses: San Gonzalo, La Estrella, San Esteban y Los Panaderos. Esta comunión de esfuerzos aporta no solo riqueza visual al conjunto, sino un valioso testimonio de fraternidad entre las hermandades de la ciudad.

Con esta apuesta decidida por una iconografía de fuerte carga doctrinal, la Hermandad de la Redención se alinea con una tendencia creciente en el ámbito cofrade: la elaboración de altares efímeros que, más allá de su dimensión estética, persiguen ofrecer una enseñanza espiritual a través de la belleza. La representación del Pentecostés adquiere, así, un valor litúrgico y pedagógico que enmarca toda la celebración.

La disposición del altar, ya completamente culminada, no solo enriquece la ceremonia con una puesta en escena de hondura bíblica, sino que subraya el mensaje que la hermandad desea proyectar con motivo de la coronación: María, Reina y Madre de la Iglesia, continúa intercediendo por sus hijos y fortaleciendo a los discípulos de Cristo en la misión de anunciar la Redención.

Una proclamación de fe visual, teológica y coral, que anticipa la hondura espiritual con la que Sevilla vivirá una de sus jornadas más memorables.