El Besapiés de Cristo de la Exaltación

En la Iglesia de Santa Catalina, la Hermandad de la Exaltación celebra el besapiés del Santisimo Cristo de la Exaltación, imagen devocional cuya autoría se atribuye a Pedro Roldán, quien la realizaría en el año 1687.

Dicha atribución se basa en el encargo que realizara la Hermandad en 1678 al escultor Luis Antonio de los Arcos y al entallador Cristóbal de Guadix, por el que éstos se comprometían a realizar un paso completo para el Misterio de la Exaltación de Cristo, incluyendo los relieves de la canastilla y las figuras integrantes del Misterio.

La marcha de Luis Antonio de los Arcos a Cádiz, en el año 1687, junto con su esposa Luisa Roldán «La Roldana», dejó el conjunto inacabado, aún habiendo intervenido en su ayuda la propia Luisa Roldán, que talló las figuras de los dos ladrones y los cuatro ángeles de las esquinas. Por ello el propio Pedro Roldán, suegro de Luis Antonio y padre de Luisa se puso al frente de la obra para rematar el encargo, y de ahí que se le atribuya la ejecución del Cristo. No obstante, y a pesar del correcto trazado de la anatomía y las formas, se aprecia cierta blandura en ellas, que hace pensar también en la intervención de otros integrantes del taller.

Se trata de una escultura realizada en madera policromada, de 1,77 metros de altura, que representa el momento en el que Cristo, clavado ya en la cruz, es levantado para su fijación vertical en el suelo.

El Cristo se fija a la cruz con tres clavos y el paño de pureza, sujeto por una cuerda, se abre por el lado derecho dejando ver su total desnudez por ese lateral. Con el rostro girado hacia la izquierda, los labios entreabiertos y la mirada perdida al cielo, la imagen estilísticamente responde a la estética del barroco sevillano del último cuarto de siglo XVII.


Fuente documental Hermandad de la Exaltación