No cabe duda de que una de las grandes bandas de cornetas del panorama musical actual es la cordobesa Caído y Fuensanta. La brillante formación musical cumple en este 2018 su X Aniversario fundacional, ya que fue allá por verano de 2008 cuando se constituye como tal. Una década que ha visto crecer tanto cuantitativa como cualitativamente a la formación cordobesa, actualmente dirigida musicalmente por Francisco Gabriel Camacho Roldán, cargo que comenzó a desempeñar en el año 2013. Además, actualmente se cuenta con la asesoría de Antonio Manuel Sánchez Villena en el área de la dirección musical.
Componentes de las extintas bandas de la Fuensanta y de Nuestro Padre Jesús Caído decidían en aquel 2008 emprender un nuevo proyecto musical, presentándose oficialmente en febrero de 2009 en la Iglesia de la Trinidad de Córdoba, y estrenándose en la Semana Santa cordobesa con tan solo seis meses de vida acompañando a la Hermandad del Descendimiento y a la del Caído. Hoy en día acompañan a cinco Hermandades de la Semana Santa cordobesa, la Entrada Triunfal, la Vera-Cruz, Misericordia, el Caído y el Descendimiento.
Uno de las consecuencias del crecimiento de la banda cordobesa ha sido, sin duda, el florecer de su sello personal de identidad, de la mano de la inclusión de marchas procesionales propias en el repertorio de la formación. Hasta ocho composiciones de corte propio forman parte del elenco de marchas de Caído y Fuensanta en la actualidad. Estas serán desgranadas a continuación, para así comprobar cómo se materializa ese el sello de la banda que venimos esbozando hasta ahora.
El propio Francisco Gabriel Camacho Roldán nos comentaba en la entrevista concedida a este medio que, en su opinión, la marcha «Al Señor de San Agustín» era la que mejor representa el sello de Caído y Fuensanta, aunque cualquiera de las propias es bien reconocida por la Córdoba cofrade. Esta composición, obra del propio director de la formación cordobesa, posee una amplia gama de contrastes que vienen a esbozar una composición que se ha ganado, por propio derecho, ser la marcha quizá más emblemática de Caído y Fuensanta. Todo un deleite para los oídos, de comienzo a final.
«El Profeta«, también obra de su director, es la marcha que viene a suponer la inauguración musical de la Semana Santa cordobesa, ya que suele ser la primera -tras la Marcha Real- que se interpreta cuando se abren las puertas de San Lorenzo el Domingo de Ramos. La marcha simboliza a la perfección la ilusionante espera con el que la Córdoba cofrade aguarda a las puertas del templo el Domingo de Ramos para contemplar la salida de la Hermandad de la Entrada Triunfal. Se trata de una obra que cuenta también con buena dosis de sobriedad en su interpretación, y es otra de las composiciones emblemáticas de Caído y Fuensanta.
Con respecto a «Y entre Brumas Expiró…«, compuesta por el propio Francisco Camacho Roldán, quizá sea de las composiciones propias de corte más solemne y dramático que posee la banda, con marcada presencia de la armonía y de la batería, con especial importancia de la campana tubular, lo que vertebra ese carácter sobrio que tiñe el desarrollo de una marcha que se antoja complicada de defender, lo que suma más mérito si cabe a la brillantez con la que es interpretada por los músicos de la banda. Toda una joya para ser escuchada en esas calles estrechas en las que todo cofrade sabe situarse perfectamente para disfrutar del transitar de alguna Cofradía. En esta misma línea suena la marcha «Misericordiam Tuam«, más solemne si cabe que la anteriormente mencionada, obra de Emilio Escalante, y que se adapta a la perfección a la idiosincrasia de la Hermandad de la Misericordia de Córdoba. La pieza resulta verdaderamente conmovedora, y plasma a la perfección ese dramatismo de la muerte de Cristo en la cruz.
La marcha «Caído» es de las últimas que se ha añadido al repertorio de marchas propias de la formación cordobesa. La autoría, en este caso, corre a cargo del reconocido músico Fran Ortiz Morón, que tantas marchas de cornetas y tambores -también de agrupación musical- ha compuesto para diversas bandas de nuestra geografía. La obra, todo un derroche de potencia y precisión para la cornetería, posee un bello solo de corneta y un remate apoteósico que viene ser la guinda a una maravillosa composición de cornetas y tambores.
También considero oportuno destacar la marcha «Al Alba Resucitó«, obra de otro de los compositores que más está aportando al género de la corneta y el tambor en los últimos tiempos, Ignacio José García Pérez. Una obra plagada de contrastes musicales y con una notable presencia de todas las cuerdas de la banda, y cuya espectacular puesta en escena se debe a la clara impronta que caracteriza a las marchas de su autor. Se trata de una de esas marchas que aprovecha ampliamente cualquier cuadrilla competente que ande con cambios. Algo similar sucede con «A Tus Brazos el Hijo de Dios«, cuya autoría corre también a cargo del compositor granadino. A pesar de que el comienzo es más bien solemne, pronto la marcha brinda un magnífico contrapunto musical más vivo, con una melodía bellísima que culmina una obra muy rica en todos los aspectos.
«Al Rey de Reyes« también está compuesta por Francisco Camacho Roldán, quien tan a la perfección ha sabido brindar su sello personal a Caído y Fuensanta. Estamos ante una marcha brillante en todos los sentidos, todo un derroche de cornetería y una melodía más que reconocible. Todo ello coronado por un espectacular remate que viene a ser la guinda a una excelsa composición.
Para concluir con este repaso al repertorio propio de Caído y Fuensanta, dirigimos la mirada -o el oído, mejor dicho- a la marcha «Fuensanta«, obra del popular compositor José María Sánchez Martín. Unos solos verdaderamente destacados por su manifiesta dulzura, sobresalen de una composición tan bella como exigente para el músico.
No quisiera terminar este artículo sin resaltar la incalculable labor de los músicos de Caído y Fuensanta durante esta década, en la que han sabido situar su nombre a una altura más que destacada, y con una presencia en la Semana Santa de la ciudad muy importante, así como fuera de ella, llevando siempre a gala el nombre de la ciudad califal allá donde su música se hace escuchar. La contribución de la formación cordobesa al patrimonio musical de la ciudad de Córdoba es incuestionable, especialmente a través de su repertorio propio, de la mano de su director Francisco Camacho Roldán, autor de la mayoría de obras del mismo. El sello de Caído y Fuensanta, perfectamente definido y tan reconocible para el cofrade cordobés, bien merece ser destacado como fruto de estos diez años de sacrificio y esfuerzo en cada ensayo, cada noche de frío, calor, lluvia o viento que todos los músicos que están -o han estado- en la banda han regalado a la Córdoba cofrade. Que sean muchas décadas más.





