El calvario de las bandas desamparadas por las instituciones

Pese a que evidentemente la música procesional ocupa un lugar secundario en lo que supone una salida procesional de una imagen sagrada en la calle, no cabe duda de que estamos ante un gremio -el de los músicos- que realiza un aporte incuestionable tanto a la cultura de nuestra tierra como al lustre de los desfiles procesionales. Además, las bandas realizan una labor social que muchas veces no se valora en su justa medida, aportando a los jóvenes una formación no solo musical, sino también en valores como el compañerismo, el sacrificio o la constancia.

Sin embargo, la inmensa cantidad de casos a lo largo y ancho de nuestra tierra de desamparo por parte de las instituciones correspondientes hacia diversas formaciones musicales, hace indicar que no se valora en su justa medida la incalculable labor de las bandas. Hoy me gustaría enfocar la cuestión a través del prisma de la Agrupación Musical Caído y Amargura de la ciudad autónoma de Ceuta, teniendo en cuenta que estamos ante una situación que, por desgracia, se reproduce con demasiada frecuencia en distintos puntos de nuestra tierra.

La mencionada formación ceutí cuenta en la actualidad con unos 85 componentes, cuyas edades oscilan entre los 10 y los 50 años. Los músicos de Caído y Amargura poseían un local concedido por el Puerto de Ceuta, que ofreció el mismo cuando la banda estaba tirada en la calle después de que la que era su Hermandad y la formación separaran sus caminos. Ese local se encuentra soterrado casi al completo, con lo que tiene mucha humedad, y por si eso fuera poco, el techo es la acera de un paseo por el que cada vez que llueve o valdean se inunda el local. Unas condiciones pésimas que hace que toda la uniformidad, instrumentos y material se estropee por la humedad, además de que se trata de un local que se queda muy pequeño para 85 músicos tal y como se puede apreciar en la fotografía.

Si estas condiciones ya no son las idóneas, ni mucho menos, en la madrugada del día 1 reventaron una de las rejas de una de las ventanas, entraron en el local y además de desvalijarlo, lo destrozaron, puertas, armarios, cristaleras y mobiliario en general quedó destrozado, pareciendo la escena de un terremoto, con lo que ahora mismo los músicos no pueden ensayar allí en esas lamentables condiciones.

La agrupación musical, que lleva denunciando la situación durante muchos años, además de realizar actuaciones en Cuaresma y en Semana Santa, la cual hace muchos años que tiene al completo, también realiza actuaciones contratadas para el ayuntamiento como Carnaval, Navidad, Feria, y otros eventos. De igual forma, se tiene desde 2011 un convenio de colaboración que se renueva anualmente y por el que la banda realiza más actuaciones.

Durante los últimos días se están produciendo reuniones con el Ayuntamiento de Ceuta para seguir buscando una solución. Por fortuna, todo parece indicar que hay muy buenas expectativas de que el asunto se pueda llegar a solucionar pronto. Sin embargo, a día de hoy los músicos se ven en la calle ensayando para poder preparar las actuaciones que tiene próximamente, con la cercanía de la Semana Santa, fecha tan esperada para todas las formaciones musicales. 

Tal y como se mencionaba anteriormente, el ejemplo de esta magnífica formación ceutí por desgracia es extrapolable a gran cantidad de bandas por toda nuestra geografía. Músicos de temprana, mediana o avanzada edad que se ven forzados a ensayar en locales indignos durante todo el año, cuando no en la calle, con todas las inclemencias meteorológicas que pueden sufrir de cada una de las cuatro estaciones, o soportar las faltas de respeto de vecinos que llegan a denunciar estos ensayos, entre otros reveses. A cambio, las bandas brindan de un color especial cualquier evento en el que participan, y en esas ocasiones, fíjese qué casualidad, las instituciones rápidamente recurren a ellas. En cuanto a las procesiones, aunque como decía anteriormente, la música es un elemento ornamental más y sin cuya presencia la estación de penitencia se podría realizar igualmente, no sería justo obviar que en la actualidad sería complicado imaginar una Semana Santa sin música.