El capirote | De la tumbilla y otros desaciertos

Octava de la Asunción y segundo besamanos a la Virgen de los Reyes. La procesión permanece inalterable, aunque siempre rechazaré el uso de las sillitas de playa para ver a la patrona, independientemente de la edad que tienen las que las ocupen. Porque no están reñidos los años con el decoro.

Esta es una de las estampas que nos deja la procesión de la madre de todos los sevillanos. Por lo pronto no tenemos que criticar la presencia de neveras, que algunos mantuvieron a buen recaudo en el coche durante la procesión por el perímetro de la catedral, pero, de seguir así, me temo que veremos más de uno con cerveza en mano, como ya es habitual durante la semana más esperada del año.

El 15 de agosto es uno de los días más puros de Sevilla. Todavía quedan algunos aspectos por pulir, como los comentarios manidos que se repiten una y otra vez, ya sea a través de la televisión o en la prensa. Dicho de paso, siguen siendo los mismos porque ya saben aquello de que perro no come carne de perro. Y nadie se atreve a contradecir a un compañero a sabiendas de que está metiendo la pata hasta el fondo. Y así, es imposible crecer y, sobre todo, mejorar.

Este cometido se repite también el resto del año. Hay un sector en los medios de comunicación que se atreve a censurar y a dictar sentencia lo que debe o no ser. Y créanme, flaco favor hace si piensan que ostentan una posición superior solo porque sean asalariados. Señalar aquí aquellos aspectos que he observado durante estos días no es más que un recordatorio de que no se puede presumir de sapiencia y disparar hacia otros medios. Otros creen que es todo un favor el destacar tales comentarios que revelan escasa información, para que así en años venideros no quedemos ojipláticos al volver a escuchar las manidas frases de cada 15 de agosto.

Es necesario recordar que las posas de la Virgen de los Reyes se realizan para colocar a la Virgen de cara al presbítero que inciensa a la imagen tras el canto de las antífonas, entonando la oración del día. Por mucho que se repita que lo hace para ver al pueblo, este no es el motivo por el que se realizan las posas. Por otro lado, ¿cuántos palios de tumbilla hay en la ciudad actualmente? Recordamos el que tiene la Virgen de los Reyes o el que perteneció a la Virgen de las Aguas del Salvador, cuya última salida la vimos sin él, en una procesión que contó con una desorganización que hoy en día nos sigue enrojeciendo. ¿Cómo es posible que tan doctos y sabios historiadores —como ellos se afanan en repetir— se olviden del que pertenece a la Virgen de las Nieves de San Isidoro y que hasta hace pocos años disfrutábamos en su procesión del Corpus Christi?

Tampoco pasaré por alto la afirmación de cierto «periolisto» sobre las petaladas a la Virgen de los Reyes, manifestando que no forman ni han formado parte de la procesión a lo largo de su historia. Le recomiendo la lectura de las crónicas recogidas por los periódicos de principios del siglo XX, por ejemplo, nada amarillistas, sobre cómo era la procesión. Quizá se lleve las manos a la cabeza si en alguna de ellas lee que hasta hubo ruedas de fuegos artificiales. El año lo omito para que así lo descubra por sí mismo y el próximo agosto lo venda como todo un descubrimiento.