Desde hace tiempo se vive en el mundo de las cofradías un capítulo protagonizado por la recuperación de estampas salidas de otros tiempos. Prácticamente no hay corporación que no haya decidido rescatar parte de su pasado en los últimos años. Los guiños al pasado llegan desde las velas rizadas hasta los besamanos, como el más reciente de la Macarena, donde José Carlos Gutiérrez demostró su maestría como el nuevo vestidor de la Esperanza. La recuperación de túnicas, con el uso de la Inteligencia Artificial, mantos que acabaron siendo pasto de las llamas, fotografías antiguas rescatadas como testigo para piezas añoradas…
La Hermandad de la Estrella tiene por delante conmemorar el cincuentenario de la última salida de San Jacinto, hecho que aconteció en 1976. El sábado anterior a aquel Domingo de Ramos tuvo lugar la bendición de su nueva sede. La salida de la dolorosa la vivimos con el 25 aniversario de la coronación canónica, pero ahora se trabajaría de cara a que la cofradía pusiera su cruz de guía desde la vecina parroquia.
Tener un pensamiento de estas características era impensable años atrás, pero, con la nueva apertura de la parroquia a las hermandades del barrio, la situación es muy diferente. Incluso queda el precedente, no cumplido por culpa de la COVID. En 2020 tanto la corporación del Domingo de Ramos como la parroquia llegaron al acuerdo de que la cofradía realizaría estación de penitencia desde el vecino templo, con motivo de las obras que se estaban desarrollando en la capilla. Así pues, fue a principios de febrero de aquel año cuando se informó de que la decisión era tomada con carácter excepcional, de manera que se causase la menor interferencia posible en la vida parroquial, con la adopción de diversas medidas que se comunicarían a su tiempo.
Según me cuentan, las conversaciones están muy avanzadas. Sin duda, se convertiría en una de las estampas de la Semana Santa de este año, en el que se recrearía aquella estampa de 1976. Una salida, dicho sea de paso, que posibilitaría una mejora en la organización de la cofradía, que no para de crecer.






